domingo, 21 de febrero de 2016

SECRETO ENCUENTRO

No podía mirar hacia ningún lado en mi agencia, sentía cómo el temor invadía mi ser,  ante la aprehensión de esa gran placidez y gozo que me esperaba.
Tal vez, pienso ahora, mi temor era la pasioncilla que provocaría ante mis compañeras de cotilleo, porque sabía que ese macho era de fina verga.
- Estoy dando el giro - se escuchó la voz de Octavio al otro lado del teléfono.
Lo que me llevaba a reflexionar que estaba a tiempo de recapacitar y frenar esos deseos salvajes por sentir sus besos en mi cuello, sus manos en mi cuerpo y su desconocida polla en mi concha.
Su coche describía su personalidad, seguro pero aventurero.
Todo lo que me decía provocaba en mí un hormigueo debajo de mi falda, temía que el olor de mis pequeños flujos delatara lo ganosa que me encontraba.
No éramos unos chiquillos, sabíamos lo que sucedería una vez pusiera mi cuerpo dentro de su auto. Condujo calmadamente por Paseo de la Extremadura, no me atrevía a preguntar cuál sería nuestro destino final sólo tenía certeza que contábamos con dos horas para vivir la experiencia.
 El tiempo era eterno, nuestro silencio cómplice y travieso nos llevó hasta llegar al hotel NH en Paseo del Prado. En mi cabeza escuchaba la voz de la joven mientras hacíamos la petición de una habitación. Mis labios estaban secos, ansiosos, mi cuerpo, sin haberse tocado, ya estaba en ebullición.
Al llegar al cuarto no podía esperar, me despoje de la ropa, acción que él también realizó.
Sus fuertes manos rodearon mi cuerpo, mientras me besaba. Sus dedos quisieron iniciar a explorar mi cueva, yo sentía que me iba a derramar, mis movimientos incitaban a que sus dedos ingresaran más adentro. No podía estar parada, requería apoyarme, mis dientes mordían mis labios, mis manos no eran capaces de tocarle pero quería llevar su polla a mi boca.
Me acosté en el sofá levantando sutilmente mis pies, para que pudiera contemplar mis tetas erguidas y mi conchita húmeda, fue así, como si adivinará mis deseos, se arrodilló a mi lado, su mano derecha inició una vez más a jugar en mi conchita, mientras mi mano derecha llevaba una y otra vez su pene dentro de mi boca… mmm lo chupaba, lo succionaba, le pasaba una y otra vez mi lengua por su orificio,  me lo lamía, quería que sintiera el placer que en el instante dentro de mí se contraía.
Sus ojos observaban el placer que irradiaban los míos. Me acomodó en el sofá mientras me besaba. Por la posición entendí la faena que me esperaba.
Su pene apuntaba hacia mi pequeño coño, lo entró de una, el recibimiento fue cálido y húmedo, sentía como esa gran verga abría todo a su paso, me levantó la pierna para sentir que ingresaba hasta el fondo, yo sólo podía emitir pequeños sonidos de placer... ¡Me rompes! pensaba pero eso era lo que quería… su  mano comenzó a apretar mis tetas, y ellas querían ser devoradas, tomé mis manos para alzar un poco mi cadera y que observaras, desde donde estabas, mi pequeño hueco. ¡Dios, no quiero que esto termine! Pensaba mientras entraba fuerte y lentamente tocando mi vulva… una vez más salían fluidos a cantaros de mis entrañas, podía sentir cómo me recibía, su pene salía brillante por mis líquidos.
Paramos un instante para que me pusiera boca abajo, acarició mis glúteos mientras iniciaba la penetración hasta el fondo con su verga, mi coño estaba ardiendo pero quería más, halaba mi cabello, tocaba mi cuello, sentía no poder soportarlo, sentí un fuerte cambio en su movimiento y fue allí como nuevamente como si estuviéramos tocando una melodía, juntos llegamos a la plenitud, al éxtasis de nuestro secreto encuentro…