martes, 27 de noviembre de 2012

EL SUEÑO


Me impresionó desde la primera vez que la vi; al caminar ondeaba como una palmera, moviendo sus caderas bien curvilíneas al ritmo de sus pasos y dejando ver unos senos grandes, parados y con una redondez frutal.

Con alguna frecuencia charlábamos, intercambiábamos información sobre nuestras vidas; cada vez que le dejaba saber que la deseaba, con elegancia, diplomacia e inteligencia evadía la respuesta. Además de su belleza física era atractiva por su inteligencia, suavidad, dulzura;  fabulosa y dinámica visión para los negocios en los cuales era tan exitosa como en sus actividades profesionales.

Mi sueño de tenerla, sentirla, acariciarla, disfrutarla y estallar juntos de pasión y de placer se había ido esfumando con el paso del tiempo, habiéndome conformado en mantener una buena amistad. Un día le escribí un e-mail para preguntarle por su vida y con sorpresa recibí la noticia de que se encontraba en Madrid  en un viaje personal repentino. Salimos a cenar y compartimos unas copas en un reservado bar de Calle Vallehermoso, entrelazamos nuestras manos mientras cada uno relataba los últimos hechos relevantes de su vida. Finalmente, al llevarla a su hotel esperaba un beso de despedida en la mejilla cuando con gran emoción sentí que nuestros labios se unieron en un rosario de besos intensos, apasionados que aceleraron nuestros corazones y el ritmo de nuestras respiraciones.

Entramos en la habitación unidos por las manos, estrechamos nuestros cuerpos y volvimos a unir nuestros labios, nuestras lenguas en una serie de besos llenos de pasión, los cuerpos se sentían y la respiración se convertía en un delicioso jadear.

Las caricias nos llevaron a irnos despojando de la ropa para permitir que nuestras pieles se conocieran y nuestros labios, nuestras manos y nuestra lengua realizaran una deliciosa exploración de cada centímetro de nuestros más íntimos rincones.

Nos sentimos, abrazamos, besamos y acariciamos con gran pasión, me deleité con la redondez y firmeza de sus senos y la textura de sus pezones, sentí la abundante lubricación de su sexo que facilitaba el movimiento de mi lengua y las suaves chupaditas de mis labios a su gallito agrandado y endurecido por la excitación, mi lengua continúo su exploración hasta sentir sus gemidos y gritos de placer y explosión en una serie de orgasmos que la llevaron al éxtasis.

Me colocó boca arriba, comenzó a moverse sobre mí invitándome para que acariciara sus hermosas y grandes tetas mientras mi miembro en su máxima expresión de tamaño y dureza entró en su túnel caliente y generosamente lubricado; comenzó una deliciosa cabalgata en la cual la velocidad y el ritmo fueron subiendo hasta que nuevamente volvimos a estallar llenándonos de gemidos, gritos y placer.

Colocó su cabeza sobre mi pecho, me pidió que la abrazara para sentirse segura y protegida y nos quedamos dormidos con la sensación de estar despertando de un sueño.

¡ANSIA DE TI!

Aún se me corta la respiración al recordar nuestro gran encuentro; verte sentada mientras mi cámara captaba cada minuto tu hermosa sonrisa, ese rostro angelical y perverso, tu deslumbrante cuerpo atrapado en pequeñas piezas que deseaba retirar

¡Lo confieso! Mi pene estaba erecto desde que te vi entrar y casi no logro mantener en pie la promesa de estar quieto y tan solo grabar tu sesión de masturbación.


Allí delante del lente observaba tu corta falda y debajo un coñito depilado que dejaba a la vista un bello gallo.

No podía dejar de ver ese culito, ¡cómo quería entrar en ese apretadito túnel y romperlo! 



Volteas y trato de mantener mi cordura. Me miras y tus tetas paraditas me invitaban a tocarlas... ¡Alto! me ordené

Te retiras la blusa y quedan a mi vista esas naranjas con tanto jugo que me hacen babiar de deseo.



Mmmm, mami como me torturas. 

Te arrecuestas en el sofá y quedan en la mira tus montañas duras y ese coño mojado visitado por tus dedos.


Te sobas lentamente, veo la presión de ellos dentro de tu casita rosadita. La abres una y otra vez, introduces uno, dos, tres dedos. 

¡Para! Pienso, verte allí me tortura.


Mi verga quiere estallar en tus entrañas, no se en qué momento tu falda desapareció, lo persivo en el instante que subes tus piernas para tocarte el culito y chimbita mmmm.

¡Sigue mami! Comienzas a gemir mientras abres tus piernas, ¡ábrete más! Puedo sentir el olor, el sabor de tus ricos jugos.

Saboreas tus dedos y regresan a tus entraña rosadita y jugosa.

Gimes, gimes, comienzas a subir y a bajar tus caderas una y otra vez. Acerco mi lente y observo cómo tu piel está estremecida, volteas poniendo al frente tu culo.


¡Perra! Grito en mis adentros.

Maldita la hora en la que cedí grabarte sin participar.

Veo tus dedos entrar y salir, y yo sólo desearía que este largo y grueso tronco estuviera dentro de ese rico coño.


Comienzas a besar ese gran vibrador, lo enciendes comenzando a moverse, lo chupas tragándotelo todo mmm suave y profundo, ¡ven mami chúpame este pistón que habita debajo de mi bragueta. Mmmm

Te metes ese gusano loco en tu chimbita una y otra vez, saliendo húmedo por tus jugos, logro sentir su olor, quiero meterte mi lengua y chuparme tu gallito, ¡que rica te vez!

¡Quiero castigarte maldita perra!, cómo te atreves a darte placer, mientras yo muero por metértelo.

Te tocas tus tetas, te mueves, te sientas sobre ese gran instrumento, veo como te lo clavas en tu coñito, observo ese hollito chiquito y apretadito ¡quiero pasarte mi lengua, humedecerlo, seducirlo, tomarlo para mi, romperte!

Bajas y subes, gimiendo nuevamente al balanceo sobre él, tu rostro evidencia placer desenfrenado. 



Bajas y subes lentamente, cabalgando rápidamente en él.

¡No puedo más! Pienso, cuando veo que te volteas y nuevamente me ofreces verte así tendida, ofreciéndome tu coño, te lo metes, te tocas las tetas, te volteas colocándote en cuatro, logro sentir el desespero por tus orgasmos, estas ganosa, arrecha.


Maldito ese puto aparato, deseo que este obelisco esté dentro de ti, mmm que ricura. 

Tu cuerpo tendido de frente, estas que lloras y veo como sale de tu chimbita un chorro caliente de jugos mmm, mami que bien lo hiciste. Y observo cómo mi pantalón pone al descubierto lo excitado que quedé.

Mañana te doy la recompensa por tu buen comportamiento, me dijiste mordiéndote tus labios. 

Soñare hoy contigo y pensaré en ti, mientras me adueño de ese inolvidable cuerpo.


martes, 28 de febrero de 2012

BESOS, FLORES Y SEXO

Te encantaba ir a la plaza de mercado temprano los domingos por la mañana. El festival de olores y colores te hacía recordar cosas buenas y cosas malas, pero sobretodo un período de tu vida. Te gustaba pasear por entre los pasillos infinitos repletos de vegetales y legumbres, ver con mucha calma y escoger con toda parsimonia intencional el vegetal perfecto. Lo hacías sola porque nadie más en tu mundo tenía la paciencia para acompañarte. Era uno de esos momentos íntimos tuyos contigo misma en que el tiempo no existía y te sumergías por completo en el disfrute del festival.

Fue una mañana en que te encontrabas en tu ritual dominical que te llamé. El sol era radiante, sol de verano en el trópico suramericano, la ciudad aún con la calma de la mañana. Me contaste todo lo que ya habías visto. Estabas feliz. Como siempre, disfrutando de tu momento íntimo que yo interrumpía. No me lo reprochaste y por el contrario, me contaste con lujo de detalles. Me hacías sentir allí y yo te sentía a mi lado. El apasionamiento con el que me hablabas de una verdura acá, un grano allá y como me lo decías me encantaba, me enamoraba, hacía que todos mis sentidos se encendieran al nivel máximo.

Te dije que te deseaba una infinidad. Que tenía unas ganas locas de abrazarte y besarte con lujuria, ahí mismo donde te encontraras y no me habría importado que tuviéramos compañía.

“De verdad quieres besarme?” Me preguntaste mientras te acercabas a la zona donde ofrecían unos hermosos higos afrodisíacos, de un violeta intenso, que bien habrían podido alimentar una buena orgía.   Te respondí: “En este instante”.

Tu: "Entonces ven, hazlo."
Yo: "Un beso virtual será lo único que la vida me permita en este momento."
Yo vivía al otro lado del mundo, pero aunque no lo reconocía, habría entregado mi reino por estar en ese instante a tu lado.
Yo: "Te puedo decir cómo lo imagino."
Tu: "Cómo, dímelo. Cómo sería nuestro beso virtual"

Estamos caminando juntos, tomados de la mano, conversando. Me enamora tu apasionamiento. De repente pasamos frente a una gran bodega repleta de flores de todas las formas y colores. El aroma mezclado con el tuyo y tu perfume único en el mundo me excita aún más. Te tomo de la mano y te llevo dentro. No hay nadie adentro. Nos miramos a los ojos, te tomo de las manos y nos quedamos así en silencio unos instantes. Disfruto de tu belleza, tu cabello de un color negro intenso y tu piel color canela hermosa.

Te acerco a mí despacio, muy despacio. Nuestros vestidos se rozan y nuestros cuerpos apenas si se tocan el uno contra el otro. Llevo tus manos hacia mi espalda y coloco mis manos en tu cintura. Tienes una cintura perfectamente contorneada. El solo hecho de ver esa curva perfecta me enloquece. Tengo un tesoro en mis manos. Me excito y sudo un poco. Te atraigo hacia mis desde tu cintura, con fuerza. Juntamos nuestros cuerpos. Subo mis manos a lo largo de tu costado. Te recorro. Me fascino de sentir en mis manos esa escultura perfecta. Te acerco aún más a mí, con fuerza. Llevo mis manos ahora a tu espalda, deslizándolas, sin dejar de tocarte ni un solo instante. Te acerco con más fuerza aún. Juntamos nuestras mejillas. Nuestros corazones palpitan con intensidad. Sentimos el latir fuerte, el uno del otro. Bajo mis manos a la base de tu espalda y junto fuertemente nuestros vientres. Te retengo allí por unos instantes, sintiéndote toda, tu palpitar, tu sudor, tu respiración acelerada, muevo mi cabeza contra la tuya despacio, nuestras mejillas se acarician, nuestras bocas se quieren, se desean, quieren amarse.

Continúo acariciándote la espalda, con nuestros cuerpos fundidos frente a frente, subo mis manos por tu espalda hasta la base del cuello, abro mis dedos y los deslizo suavemente entre tu cabello largo azabache. Mis dedos se entrelazan y te lo acaricio. Te agarro del cabello y muevo tu cabeza. Mi mejilla se mueve a la par que la tuya, acercamos nuestras bocas despacio y apenas si nos rozamos con los labios. Tu boca está húmeda, lubricada por tu lengua ganosa de ser amada. La tienes un poco abierta. Rozamos nuestros labios nuevamente. Nuestras lenguas se asoman. Te beso. Labio contra labio, lengua contra lengua. Las puntas de las lenguas se encuentran, se exploran, se gustan y empiezan a danzar. Te agarro fuertemente del cabello y te atraigo a mí con fuerza, como queriendo tragarte toda. Te beso con mucha fuerza y lujuria. Te beso, te beso, te beso. No paro. Tú estás muy excitada. Los olores de tu sexo caliente mezclados con el aroma de flor en celo me embriagan. Mis sentidos están embotados. Nuestros cuerpos están fundidos y nuestras bocas no dejan de amarse.

En un momento me agarras con fuerza en la espalda. Siento tus dedos clavándose en mi espalda y me excito más aun, siento como te estas corriendo con el rozamiento de nuestras pelvis. Tus pezones están muy duros. Los siento en mi pecho. Exhalas un grito de placer. Te sigues corriendo, no paras. Tus pantis mojados quedan completamente empapados ahora y yo embriagado con tu olor. Levantas la cabeza y te beso en el cuello con fuerza, a un lado y al otro. Te acerco firmemente. Nuestras pelvis siguen amándose y tú sigues corriéndote. Sientes mi miembro erecto entre el pantalón lo que te excita aún más y te hace correrte sucesivamente. Te beso nuevamente en la boca mientras tú disfrutas tu primera corrida entre mis brazos. Te abrazo y te beso. Tú estás totalmente rendida, entregada a mí, entregada al sexo, a la lujuria, embriagada también por el festival de olores.

Te digo al teléfono, “Amor mío, ese es mi beso virtual”. Tú ríes excitada y me dices “Dame más” y yo te respondo “Sí, amor. Te voy a decir cómo te hago mía allí mismo”. 

Días después me confesarías que no parabas de colocar higos dentro de una bolsa, como una autómata, sin darte cuenta de lo que hacías, concentrada en lo que escuchabas al teléfono. Ese día se agotaron las existencias de higos en la plaza de mercado y tú, te calentaste por cuenta de los higos afrodisíacos durante varias semanas.

lunes, 27 de febrero de 2012

ENTRE AMIGAS, ¿ALGO PUEDE SUCEDER?

Qué tristeza la que embriagaba mi alma, cuando entraste a mi habitación rompiendo el aire monótono y aburridor de mi casa.

Ante mi tristeza comenzaste a hacer mil cosas para lograr animarme, chistes, caras…

Estabas allí sentada en la esquina de mi cama y podía observar tu panti asomándose en tu falda de jean, hasta que me empujaste sobre la cama y dejaste caer tu rostro contra el mío. No podía hablar, tu mano toco mis senos y mi coño empezó a mojarse.

Sacaste mis senos y comenzas,te a chuparlos, yo tan sólo podía gemir suavemente, no sabía cómo tocarte, ni que hacer. Besaste una y otra vez mis labios y me despojaste de mi short. Allí estaba, sólo con mi panti blanco, observando tu cuerpo de piel suave, curvas maravillosas, coño depilado rosadito, que no sé porque deseaba tocar.

El juego comenzó, me hiciste abrir de pies, y sobre mi panty pasaste tu lengua, comenzaste a masajear e intentar introducirla en mi coñito, me quitaste los pantis e inicio un baile en mis entrañas, mientras me tocaba mis senos y te abría más mi sexo, cómo me lo chupabas, mmmm, veía como te mojabas tus dedos en la boca y me los introducías en un vaivén tan rico que hacía que me viniera, mmmm. Quería más, así que mientras me metías el dedo tu lengua me chupaba mi gallito, lamía mi coñito.

Me pusiste en cuatro, comenzaste a  golpear mis nalguitas, cuando menos pensé las separaste y me comenzaste a comer mi hoyito, sentía la saliva recorrer mi coño. Mi culo era violado por la introducción de tu lengua. Mmmm

Qué es esto, voy a morir. Seguías dándome placer. Mmm que rico. Te sentía mojada, sentía que me deseabas.

Enlazamos nuestras piernas de modo que nuestros coños se rozaban, mmm que mojadas, nuestros gallos lograban sentir el calor y las ganas entre ellos, me vine a chorros acumulando humedad insaciable mientras nuestros cuerpos cayeron cansados pero con ganas de sentir una vez más. 

LA ÚLTIMA FIESTA DE ANNI

Jamás pensé que Anni se casara, creo que eso lo pensamos todas. Desde la secundaria cada una nos diferenciábamos por diferentes aspectos, pero Anni, era la marginada si al sexo o las relaciones sentimentales nos referíamos.

Acordamos hacerle la despedida a Anni, dos días antes de su boda para evitar los regaños de su madre. Qué mejor que mi apartamento el cual hacia poco habíamos remodelado Paul y yo. Al no tener hijos contábamos con espacios abiertos que se prestaban para lo que la noche y el licor nos exigieran.

Allí estábamos las 4, tomándonos un Martini pero poco a poco, terminamos cada una con una botella de ginebra, al final ya ni nos fijábamos qué estábamos bebiendo.

¿Cómo? No podíamos creer lo que Anni nos confesaba en aquel instante, su coño era virgen…

Era imposible que llegará así al altar, todo el tiempo Gabriel ha pensado que Anni era una experta si al campo del sexo nos referíamos, pero por su maldita religión, era imposible acceder carnalmente a su novia… ¡Gilipolleces en este siglo! Siempre lo he pensado.

Era tarde como para llamar algún amigo nuestro, pero a Magy se le ocurrió, llamar a la puerta de Paul, la verdad no pensé que accediera, éramos 4 coños buenísimos, carnudos y ganosos, tal vez demasiado voltaje para un sólo macho.

Casi muero de la alegría cuando Paul accedió ante mi petición y urgencia, “dame unos segundo mi amor, prepárense porque la fiesta apenas comienza” me dio un beso apasionado de cómplice que aún me eriza la piel.

“Chicas, en un segundo nuestro esclavo sexual llegará, así que despojemos de nuestra ropa para hacer de su trabajo un poco más fácil”

Al llegar nos ordenó arrodillarnos ante él, mientras se masturbaba y nos pasaba por nuestra cara su chimbo duro y erguido. Sacábamos nuestra lengua, abríamos la boca, lo queríamos dentro…

Magy le mando sus manos a los testículos, como quien desea despojárselos, Katy le retiró la mano a Paul y se introdujo su pene a la boca. Anni giro su cara hacia la mia y no pudimos evitar besarnos, sentía sus labios comiéndose los míos mientras nuestras lenguas se entrelazaban, nuestros cuerpos se deseaban, mojé mis dedos en la boca de Paul, quien se notaba excitado ante los movimientos sensuales de nosotras.

Paul se acostó  boca arriba en la cama circular del estudio mientras que angy se sento sobre su chimbo y Kati le ofrecia su coño para ser penetrado por su lengua.

Anni y yo hicimos un perfecto 69, exploré cada rincón con mi lengua sin introducir mis dedos porque ese placer era para Paul. ella mmm me hacía venir a cantaros una y otra vez, estábamos ganosas de tanto sexo.

Angy grito de un momento a otro, “cambio de pareja” a lo que todos obedecimos.

Anni temerosa pasó a la cama circular, Paul la beso en su humanidad. Angy arrodillada tocaba sus tetas paradas, exquisitas de Anni, mostrándome su coño rosado y carnudo, pudo más mi tentación e introduje mi cara entre sus piernas, mi lengüita quería tocarla y hacerla gemir de placer.

Kati para unir el cuadro se puso en cuatro mientras me chupaba mi conchita  y Anni introducía sus dedos al vaivén de los movimientos de Paul.

Anni quería ese chimbo dentro, se podía percibir en su mirada, así que para ayudarle colocamos a Paul acostado mientras que Kati se le montaba encima para explorar el chimbo de paul y este le mimaba un poco más con sus deditos la conchita.

Tetas, coños, gemidos, dedos dentro, besos, todo era deseo, placer.

Estoy lista dijo Anni, acostándose y pidiéndole a paul que cumpliera con el programa. Mmmm queríamos más, no podíamos evitar tocarnos entre nosotras mientras observábamos el pene introduciéndose lentamente en el coñito virgen de Anni.

Uffff, yeaa, decía Paul mientras entraba con dificultad, Anni gritaba más mmm, me duele, me rompes… quieres sacarlo le pregunte. No, quiero que me raje.

Pocos segundos y ya entraba y salía, Paul excitado no quería dejar ese coño apretado el cual hizo que explotará su leche sobre su vientre.

4 Coños mojados, 1 vientre con leche, un pene los ingredientes para otra ronda de placer…

¿Y tu dónde estabas? Esta fiesta también era para ti…


TU MALDAD, MI ADICCIÓN

Me llamas una vez llego a casa para avisar que hoy no podemos vernos, la junta con tus colegas extranjeros se extenderá hasta largas horas de la noche.

Aunque no tenía un segundo plan para la noche, ya mi cuerpo se preparaba para una gran fiesta. “no te inquietes amor, mañana podemos salir y divertirnos como siempre”… “yo, llamaré a Amanda o tal vez aproveche el tiempo para avanzar en unos informes que debo presentar ante los representantes de Chicago”… “adiós amor…”.

Me dirigí una vez terminé tu llamada a mi closet, quería iniciar una inolvidable juerga para mi sexo. Despacio comencé a bajarme de mis tacones rojos, retirar mis jeans y la blusa blanca. Allí estaba, mojada acompañada de mi ropa interior blanca de encaje, pero antes de iniciar a explorar los rincones de mi humanidad, quería estar con algo más apropiado y motivador para mí imaginación.

Abrí mi cajón privado y saque ese vibrador azul que tantos favores me ha hecho, unas medias negras de liguero, un sujetador que permitía observar mis pezones erguidos ante tanto deseo, unos panti negro los cuales tenían la puerta a la gloria perfecta para mi verga de principado.

Allí estaba en mi cama, abierta explorando cada rincón de mi coño, dándome placer, soñando que era tu verga la que ingresaba cortándome la respiración, haciéndome quejar ante mis llegadas. Aaahhh, una y otra vez entraba, lo saco y me lo meto en mi boca, es tu chimba amor la que quiero lamer. Vuelvo una vez más, deseo romperme…

Mi cuerpo se movía, sentía toda la pasión que tu cuerpo me ofrecía, estabas allí, te sentía conmigo, me desprendí de mi sujetador dejando mis tetas al alcance de mi mano, mientras que la otra seguía en su función exploradora.

No te sentí llegar, tan sólo sentí que delicadamente retirabas de mi mano mi juguete azul, para remplazarlo con tu lengua, sentía como trabajaba de arriba hacia abajo, de bajo hacia arriba, terminando con un fuerte chupadito en mi vulva, mmmm me la metes, la sacas, sentía la saliva inundar mi coño. Te quería adentro, más y más adentro. Corriste aún más la tira de mi panti, necesitabas más espacio para trabajar.

Yo quería más, no quería nada sobre mi cuerpo, así que magistralmente me retire todo lo que llevaba mientras que chupaba tu chimbo grande, duro. Lo introducía dentro de mi boca, lo me lo metía y lo sacaba y con mi mano me ayudaba para sentirlo, quiero todo sin salir de mí, una y otra vez, mmm, mi lengua hacia remolino dentro de mí, mientras asentabas con tu voz, estabas súper excitado, lo sentía. Estabas feliz de tenerme allí a tus pies, saboreando tu sexo.

¡Jodeme, jodeme! Te imploraba, quiero tu culo rico..  esas fueron tus palabras. Me has volteado a la orilla de la cama y me has besado mi huequito, ese que sabía en pocos minutos seria violentado por ese chimbo gigante que ansiosa esperaba.

No podía, estaba a estallar, cuando fuertemente me introdujiste tu verga, mmm me duele, me gusta, dame.. dame por culo amor, viólame, rómpeme, demuéstrale que es tuyo…

Mientras me culiabas, golpeabas fuertemente mis nalgas con tus manos, podía imaginar las marcas rojas sobre ellas,y ello me excitaba más.

Brotaban de mi cascadas de líquido, que te demostraban lo feliz que me hacías.

Me haces girar para que me suba de espalda en ti. Mi cabello caía sobre tu cara mientras mi culo seguía siendo penetrado, como excavadora en busca del elixir perdido y tanto anhelado. Mmmm uuuia. No podía más pero quería más chimbo….

Me acostaste boca arriba, lo que te permitía verme mis tetas aun paradas desafiando tu boca, tus manos; mi chimbita roja envidiosa y deseando ser penetrada. Pero querías castigarme y saciar tus ganas de culito.

Introdujiste tu verga nuevamente en mi hoyito y mi vibrador en mi vagina, no podía creerlo mi cuerpo se movía como potra salvaje ante tus acciones.

“Hp uffff”… sacaste tu chimbo para que viera la leche que había hecho brotar en ti, poco a poco en mi rostro caía.

miércoles, 22 de febrero de 2012

LA CLASE CON MI PROFESOR

Acostada en mi cama me encontraba ayer cuando llegaste, el calor fue el culpable de que me quitara mi jean, y que tan sólo me cubriera con mi camiseta blanca que dejaba fácilmente a la vista mis pezones y mi pequeño panty.

Jamás imaginé que entrarías sin avisar, sabía que nuestro encuentro hoy sería especial, pero no tenía claro el tema a estudiar.

Me levante algo sorprendida al verte ingresar con una copa de agua con hielo. Suavemente me despojaste dejando mi cuerpo totalmente al descubierto. Me pediste que me acostara y me colocara de espalda.

Obedecí acomodando mi cabellera negra hacia un lado, sentí tus manos grandes sobre mi espalda mientras que lentamente tocaban mis nalgas, sentí tus labios y tu lengua recorrer cada poro de mi cuerpo, estaba allí, sintiéndome tan tuya, que tan sólo quería sentir, no pensaba en el peligro que corríamos.

Inesperadamente, me encontraba con las piernas abiertas dejando a la vista mi hoyo negro y parte de mi coño. Fue en un instante que sentí como el frio invadía mi culo al pasar tu delicadamente un trozo de hielo entre mi raja, mmm, no podía moverme, mi cuerpo no me obedecía, quería más…

El hielo se derretía ante el masaje y tu boca chupaba bebiendo mis manjares. 

Estaba allí, totalmente dominada, accendiendo a cada deseo que querías.

Me pides girar deseas comerte mi coño, mientras tocabas con cada una de tus manos mis tetas paraditas, ganosas por ser manoseadas. Escuchaba el sonido de tus labios chupando mi vulva, introducían tu dedo en mi cueva y lo lamias mmm, pasabas una y otra vez tu lengua en mi gallito, me corrí no puede aguantar…

Subiste tus labios hacia los míos y en medio de un apasionado beso, tu verga se introdujo en mi coño, subiste mis piernas hacia tus hombros, entraba y salía tu sexo del mío. Doblaste mis pies quedando las rodillas sobre mis pechos quería tu boca, sentía  tu chimbo dentro tan adentro que no podía parar, quiero más te lo dije una y otra vez.

Me bajaste mi pierna derecha mientras la izquierda seguía doblada contra el pecho mientras tu cuerpo seguía encima del mío, entras arrasando mi cordura.

Quería chupártela y te lo dije susurrándote, “déjame me la meto en mi boca”, te acostaste boca arriba dejando tu mástil en mis manos, en mi boca. Me arrodille y comencé a saborear lentamente mi manjar, mmmm.

Me subí he introduje tu verga en mi coño, tus manos en mis nalgas indicaban la velocidad de los movimientos, mis seños al aire imploraban tu atención, tus manos los apretaban fuertemente.

“voy por mi culito” dijiste de forma autoritaria, para lo cual me pusiste en cuatro y suavemente tu verga en mi hoyito ya se encontraba, tus manos golpeaban mis nalgas y masajeaban mi cadera, mi tatuaje. Me encantas perra divina me decía.

Mientras me culiabas separabas mis nalgas con tus manos quería ver como tu verga rajaba mi hoyito, “perra rica” “mi puta” decías mientras halabas mi cabello contra ti con fuerza.

Me volteaste rápidamente y regaste sobre mi cuerpo tu leche, el reconocimiento a mi buena labor.

Aquí estoy nuevamente en mi cama, esperándote para estudiar otro tema en el día de hoy

A MI ETERNO AMOR

Eterno amor, amigo del camino, cómplice de mis deseos, amante de mi cuerpo.

De ti hoy quiero saber, pues aunque no te dirija la palabra, ellas a tu encuentro cada segundo de mi vida te buscan.

Mi cuerpo sigue reclamando el tuyo, mis manos terminan la tarea que dejaste abandonada.

Cuánta pasión vivida, orgasmos logrados, sueños por cumplir acompañan nuestros nombres.

Recuerdo esa noche loca vivida en nuestra habitación 417, los momentos de pasión en el coche, las calles de Madrid testigos de  nuestra lujuria, nuestras largas conversaciones que terminaban con humedades y orgasmos.

Quiero tener tu cuerpo desnudo una y otra vez,  recorrer con mi boca cada poro de tu humanidad. Introducirme tu falo por cada uno de mis orificios, deseo que me consumas y me quemes, que me derrames el néctar de la vida, que me hagas sentir tu mujer, tu puta, tu perra una vez más hasta la eternidad.

Tu me inspiras..

MALDIGO....

Maldigo esta distancia y los días que siguen pasando y acentúan tu partida.
No nos dijimos adiós, pero nuestros cuerpos en silencio han quedado.

Murmuro a mi cuerpo que corrompe mis pensamientos, y como el vaivén de nuestros movimientos, retoma control en mí.

Vuelves a mí una y otra vez, para violarme, me tomas y posees a tu capricho.

Tan sólo recibo tu misiva retornándome pasajes de nuestras vidas.

“Mi pantera, créeme si te digo que yo pienso mucho en ti: tanta confesión, complicidad y placer es imposible de olvidar; eres como mi alter ego, mi molde, mi muelle de descargas. Echo en falta tu olor y tu calor, tu voz, tu sexo”.

Me cago en todo. Hp mi memoria que rebusca y encuentra saciar mis deseos ante tanta lujuria vivida.

Una y otra vez termino sobre la cama buscando encontrarte en mis adentros, humedezco mi coño esperando a que ingreses, como llamando a los feligreses ante la misa del domingo.

Ven aquí, compañero de pecado, deja tus penas y dolores en mis entrañas, deposita en mí tu leche, que sedienta mi cuerpo te aclama.

Ven y toca mi instrumento como sólo tú logras hacerlo, no hay músico que interprete las notas de mis partituras con mis deseos.

Deja que otros se ocupen del tiempo y la distancia, de los vaivenes de la vida y sólo permíteme convertirme una vez más en tu dama de compañía.

¡SOY TU PERRA!

Ring, Ring, …

Ella: Hola…

El: “¿Dónde estás mi perrita rica?, que rico ponerte en cuatro y meter todo esto por tu culo, mi chimba divina, quiero hacerte llegar de placer y luego chuparte esa coña preciosa, comérmelo todo…”

Ella: “Estoy aquí en la cama esperando por ti, como buena perra, como tu puta ardiente. Mi chimbita esta húmeda sólo para ti, mmm como haces que me excite, mira como me meto mis deditos en tu coño, mmm cógeme, métemelo todo, rompe tu casita, métemelo duro…”

El: Mi perra arrecha, mira como me lo haces parar, te quiero culear bien rico y meterte mi pene duro y grueso por tu chimba divina y caliente. Deseo derramar mi leche en tus tetas y que me lo chupes bien rico como cuando estuvimos en la piscina a media noche, uuuffff que arrechera.
¿Lo recuerdas, mi perra hp?

Ella: mmm, como olvidarlo. Estábamos comiéndonos a besos cerca de la piscina y poco a poco me despojaste de mi vestido, dejando mi cuerpo completamente desnudo acompañándome sólo mis altos tacones. mmm

El: Perra puta y ardiente, me encanta sentir como tu chimbita se humedece y excita con mis caricias y besos

Ella: Me excitas, me encantas, me encantó cómo, a la fuerza, me levantaste los pies, me fascina sentir que no tienen límite ni freno tus deseos

El: Si vieras como tengo mi chimbo en este momento, duro y grueso mi perra preciosa. Me excitas puta cachonda divina

Ella: quiero que me lo metas, quiero que me llenes de leche. Ay recuerdo como me lo metes, me fascinas. Eres tu quien me pone a mil. Me haces mojar. Me tienes adicta a tu sexo.

El: Uuuuffff hp, perra, malparida arrecha me encantan tus palabras, quisiera en este momento clavarte con mi pene por tu culo y chimbita mojada. Mi perra malparida, me fascina cuando me hablas sucio puta divina

Ella: mmm, soy tu perra, tu puta,la malparida q le gusta q la claves,que se lo metas, que te corras en ella

El: uuufff, me tienes ardiendo de deseos, quiero venirme en tu boca y llenar todo tu cuerpo con mi leche.

Ella: Mmmm, Yo me lo metería en mi boca, te pasaría mi lengüita, te diría que me encanta y desde arriba podrías ver mi culo mientras te lo chupo. Con mis dedos tocaría mi coño húmedo. Te acostaría y me sentaría encima de tu verga, quiero que me lo metas, que me toques las tetas, que me las chupes. Tócame el culo mientras me meto tu chimbo por mi coño

El: uuuff; Perra hp me tienes volando y deseándote, eres una puta arrecha y me tienes excitado.

Ella: Tócamelo, siénteme, soy tu malparida, la perra q quiere chimbo a toda hora, quien te desea y masturba por ti. La que quiere que le des por el culo.

El: ¿Te estas masturbando perra divina?

Ella: mmm, tengo mis dedos húmedos, explorando mi coño, quiero que me lo metas rico, mmm, esto mojada… mis dedos están emparamados, no puedo parar. Me encanta mmmm

El: Te lo quiero meter hasta con las guevas

Ella: métemelo todo, rómpeme hp rómpeme

El: perra hp mira cómo sale tu leche, tómala….

Ella: Mmmm, ahhh hp. Me encanta.

El: perra divina me encantas, te llamo más tarde.

Ella: me fascinas.mmm


VISITA A LA CAJA DE PANDORA

Aun sonrió a solas, mientras la piel de mi rostro se enrojece.

Quiero llenar nuestra historia con experiencia como la que vivimos ayer, ver tu cara segura ante la vista de personas desconocidas, nuestros cuerpos despojados completamente desnudos

Cierro mis ojos por un instante al sentir mi conchita húmeda, tengo ganas de tu sexo,  los recuerdos asaltan mis  pensamientos y violan la tranquilidad de esta mañana.

Mmm, recuerdo los cuerpos, poco iluminados, de la pareja que se encontraba al rincón de la sala, ella en cuatro sobre la poltrona dejando ver sus grandes y redondos senos, su culo apretadito anhelando ser tomado, solicitud a la que su acompañante respondió, metiéndole toda su chimbo. Mmm… te decía al oído, ¡como quero sentirlo! me introdujiste uno, dos dedos en mi conchita, mientras observábamos allí parados el vaivén de los cuerpos, la erección de tu pistón y mis chorros ante tanto cachondeo.

A nuestro lado esas dos bellas mujeres dándose placer entre ellas, ver ese coño rosado, caliente y húmedo mientras su compañera de gran culo le pasaba su lengua mmmm, le chupaba su gallito. Sentía cómo las mirabas, querías meterle tu coño.

No sabias donde mirar, tanto sexo en tan pequeño espacio. Frente  a nosotros en la silla un trio, sin límites entre ellos. Ella chupando la pija de uno mientras el otro la penetraba y golpeaba sus pechos. La tomaron del pelo y la pusieron sobre uno de ellos, mientras este la penetraba con fuerza su conchita, el otro la culiaba. Sus cuerpos me excitaban.

Allí estaba, cachonda y ganosa, tú detrás de mí, tocando mis tetas y mi conchita. Podía sentir tu polla dura y no pude resistirme.

Me arrodillé y suavemente en mi boca tu pene introduje, ¡mmm como está de grande y dura! sentía el ardor de pasión en la sala, cuerpos sudados, gemidos, gritos de éxtasis, invadían mis oídos, mmm.

Allí estaba, acurrucada chupando tu pija y dándome placer con mis dedos, pero no pude rechazar esa lengua mojada que me ofrecía nuestra compañera de lado. Mmm deje que habitara en mí, que explorará cada pared y rincón de mi coño.

Me excitaba aun más, al intentar ver el cuadro visto desde arriba, me imaginaba ¿cómo me veías desde arriba?. Yo chupándote tu verga acurrucada mientras esa bella chica lamia mi coño y dejaba al descubierto frente a ti esas tetas paraditas pidiendo ser apretadas. Su vulva necesitaba ser una vez más explorada y así lo entendió su compañera quien le introdujo su vibrador.

Te vi, y entendiste que solicitaba tu presencia, había que ayudarles ante la falta de un hombre, queremos tu chimbo, todo, así duro y grande.

Te acostaste mientras me indicaste que me sentara introduciéndome tu pilón, mmm, mientras mi compañera se sentaba entre tu cara para poder ser accedida con tu lengua, quede cara a cara con ella y no pudimos evitar comernos a besos, mientras nos tocábamos mutuamente nuestras tetas. Pero querías más y con tus manos tocabas la chimbita de la morena, buscando su culo, deseabas metérselo, mmm.

Pusiste en cuatro a la morena introduciéndole tu verga por su huequito, no sin antes besarla una y otra vez, como quien adora lo que sabe se va a comer.

Mmm, gemía ella ante la penetración de sus nalgas, mi compañera y yo mientras tanto nos comíamos ante tus ojos desenfrenadamente.

¡Quiero chulearte mi perra bandida! me dijiste, sentía cómo lograba el orgasmo al sentirme tan deseada, acostada abrí y levante mis de piernas, lo metiste fuerte y lentamente, el vaivén hizo que eyacularas mientras brotaba en mi fuente de placer.

Quiero volver nuevamente, me llevas?

martes, 10 de enero de 2012

QUIERO INUNDARTE DE MI LAVA BLANCA...

Mi perra, hoy me tienes muy arrecho y más arrecho me pongo todavía al ver unos videos.... disfrútalos como yo... me hicieron derramarme como un volcán... esta leche debería estar toda en tu coño lubricando tu concha e invitando el paso de mi verga erecta que desea con todas las ganas del mundo perderse dentro de tu coño empapada para siempre, mojarte las tetas, perforarte el culo y partirte tu chocha rosada, húmeda y provocativa

cómo te deseo mí perra, te deseo como un putas... y no es hoy o ayer o la semana pasada... es siempre... te voy a hacer una confesión... te deseo todos y cada uno de los días de esta vida.... todos, todos, todos sin excepción alguna, y aunque no parezca unas veces y otras veces me trate de hacer el indiferente, ese deseo y ese amor están ahí siempre, en cada instante y en los intervalos entre un instante y el otro.... este deseo me hace estallar todos los días como volcán ardiendo de deseo de inundarte de mí lava blanca

Te quiero, te amo, te deseo










VEN JODEME

Después de escuchar las ganas que tienes de poseerme nuevamente, las maldiciones que das ante la distancia, de calentarme hasta sentir desembocar mí pasión apoyada de mis dedos, me preguntas si te creo?. Has hecho una vez más que mis dedos recorran mi sexo, explorando en tu búsqueda, intentando recrear emociones ya sentidas…


Cómo no voy a creerte cuando confiesas la necesidad que tienes de sentir mí cuerpo, si a mí me pasa lo mismo.


Estoy que muero de ganas por sentirte, por tener tu pene dentro de mí, por besártelo y hacerte eyacular con ganas… Por besarte hasta acabar con tu boca, por sentir ese apretón de culo que me das, que chupes y me muerdas mis tetas, que hales mi cabello y roces mí espalda, que me hagas sentir mujer como sólo tú lo haces…


Siento una necesidad que me aborda el día y la noche, necesito sentirte, necesito olerte, comerte – que me comas….

TE ODIO

Que ganas tan inmensas me dejaste, aunque reconozco que me derrame a tu memoria. Es imperdonable sentirte tan adentro y tenerte tan lejos, después de sentí tu sexo en mi boca, penetrándome las entrañas, masturbándome y chuleándome sin piedad.


Mi sexo esta húmedo de tanto recordar las escenas que a diario recreo para vivir, mi cuerpo te reclama necesita de ti...


Quiero que nuevamente vivas en mí, que desees mi cuerpo, toques mis tetas, aprietes mis nalgas, eyacules dentro y me hagas gemir cual puta feliz soy.


Te deseo como un putas, tengo ganas de ti, de tu sexo, de nuestro encuentro secreto y fugaz