martes, 28 de febrero de 2012

BESOS, FLORES Y SEXO

Te encantaba ir a la plaza de mercado temprano los domingos por la mañana. El festival de olores y colores te hacía recordar cosas buenas y cosas malas, pero sobretodo un período de tu vida. Te gustaba pasear por entre los pasillos infinitos repletos de vegetales y legumbres, ver con mucha calma y escoger con toda parsimonia intencional el vegetal perfecto. Lo hacías sola porque nadie más en tu mundo tenía la paciencia para acompañarte. Era uno de esos momentos íntimos tuyos contigo misma en que el tiempo no existía y te sumergías por completo en el disfrute del festival.

Fue una mañana en que te encontrabas en tu ritual dominical que te llamé. El sol era radiante, sol de verano en el trópico suramericano, la ciudad aún con la calma de la mañana. Me contaste todo lo que ya habías visto. Estabas feliz. Como siempre, disfrutando de tu momento íntimo que yo interrumpía. No me lo reprochaste y por el contrario, me contaste con lujo de detalles. Me hacías sentir allí y yo te sentía a mi lado. El apasionamiento con el que me hablabas de una verdura acá, un grano allá y como me lo decías me encantaba, me enamoraba, hacía que todos mis sentidos se encendieran al nivel máximo.

Te dije que te deseaba una infinidad. Que tenía unas ganas locas de abrazarte y besarte con lujuria, ahí mismo donde te encontraras y no me habría importado que tuviéramos compañía.

“De verdad quieres besarme?” Me preguntaste mientras te acercabas a la zona donde ofrecían unos hermosos higos afrodisíacos, de un violeta intenso, que bien habrían podido alimentar una buena orgía.   Te respondí: “En este instante”.

Tu: "Entonces ven, hazlo."
Yo: "Un beso virtual será lo único que la vida me permita en este momento."
Yo vivía al otro lado del mundo, pero aunque no lo reconocía, habría entregado mi reino por estar en ese instante a tu lado.
Yo: "Te puedo decir cómo lo imagino."
Tu: "Cómo, dímelo. Cómo sería nuestro beso virtual"

Estamos caminando juntos, tomados de la mano, conversando. Me enamora tu apasionamiento. De repente pasamos frente a una gran bodega repleta de flores de todas las formas y colores. El aroma mezclado con el tuyo y tu perfume único en el mundo me excita aún más. Te tomo de la mano y te llevo dentro. No hay nadie adentro. Nos miramos a los ojos, te tomo de las manos y nos quedamos así en silencio unos instantes. Disfruto de tu belleza, tu cabello de un color negro intenso y tu piel color canela hermosa.

Te acerco a mí despacio, muy despacio. Nuestros vestidos se rozan y nuestros cuerpos apenas si se tocan el uno contra el otro. Llevo tus manos hacia mi espalda y coloco mis manos en tu cintura. Tienes una cintura perfectamente contorneada. El solo hecho de ver esa curva perfecta me enloquece. Tengo un tesoro en mis manos. Me excito y sudo un poco. Te atraigo hacia mis desde tu cintura, con fuerza. Juntamos nuestros cuerpos. Subo mis manos a lo largo de tu costado. Te recorro. Me fascino de sentir en mis manos esa escultura perfecta. Te acerco aún más a mí, con fuerza. Llevo mis manos ahora a tu espalda, deslizándolas, sin dejar de tocarte ni un solo instante. Te acerco con más fuerza aún. Juntamos nuestras mejillas. Nuestros corazones palpitan con intensidad. Sentimos el latir fuerte, el uno del otro. Bajo mis manos a la base de tu espalda y junto fuertemente nuestros vientres. Te retengo allí por unos instantes, sintiéndote toda, tu palpitar, tu sudor, tu respiración acelerada, muevo mi cabeza contra la tuya despacio, nuestras mejillas se acarician, nuestras bocas se quieren, se desean, quieren amarse.

Continúo acariciándote la espalda, con nuestros cuerpos fundidos frente a frente, subo mis manos por tu espalda hasta la base del cuello, abro mis dedos y los deslizo suavemente entre tu cabello largo azabache. Mis dedos se entrelazan y te lo acaricio. Te agarro del cabello y muevo tu cabeza. Mi mejilla se mueve a la par que la tuya, acercamos nuestras bocas despacio y apenas si nos rozamos con los labios. Tu boca está húmeda, lubricada por tu lengua ganosa de ser amada. La tienes un poco abierta. Rozamos nuestros labios nuevamente. Nuestras lenguas se asoman. Te beso. Labio contra labio, lengua contra lengua. Las puntas de las lenguas se encuentran, se exploran, se gustan y empiezan a danzar. Te agarro fuertemente del cabello y te atraigo a mí con fuerza, como queriendo tragarte toda. Te beso con mucha fuerza y lujuria. Te beso, te beso, te beso. No paro. Tú estás muy excitada. Los olores de tu sexo caliente mezclados con el aroma de flor en celo me embriagan. Mis sentidos están embotados. Nuestros cuerpos están fundidos y nuestras bocas no dejan de amarse.

En un momento me agarras con fuerza en la espalda. Siento tus dedos clavándose en mi espalda y me excito más aun, siento como te estas corriendo con el rozamiento de nuestras pelvis. Tus pezones están muy duros. Los siento en mi pecho. Exhalas un grito de placer. Te sigues corriendo, no paras. Tus pantis mojados quedan completamente empapados ahora y yo embriagado con tu olor. Levantas la cabeza y te beso en el cuello con fuerza, a un lado y al otro. Te acerco firmemente. Nuestras pelvis siguen amándose y tú sigues corriéndote. Sientes mi miembro erecto entre el pantalón lo que te excita aún más y te hace correrte sucesivamente. Te beso nuevamente en la boca mientras tú disfrutas tu primera corrida entre mis brazos. Te abrazo y te beso. Tú estás totalmente rendida, entregada a mí, entregada al sexo, a la lujuria, embriagada también por el festival de olores.

Te digo al teléfono, “Amor mío, ese es mi beso virtual”. Tú ríes excitada y me dices “Dame más” y yo te respondo “Sí, amor. Te voy a decir cómo te hago mía allí mismo”. 

Días después me confesarías que no parabas de colocar higos dentro de una bolsa, como una autómata, sin darte cuenta de lo que hacías, concentrada en lo que escuchabas al teléfono. Ese día se agotaron las existencias de higos en la plaza de mercado y tú, te calentaste por cuenta de los higos afrodisíacos durante varias semanas.

lunes, 27 de febrero de 2012

ENTRE AMIGAS, ¿ALGO PUEDE SUCEDER?

Qué tristeza la que embriagaba mi alma, cuando entraste a mi habitación rompiendo el aire monótono y aburridor de mi casa.

Ante mi tristeza comenzaste a hacer mil cosas para lograr animarme, chistes, caras…

Estabas allí sentada en la esquina de mi cama y podía observar tu panti asomándose en tu falda de jean, hasta que me empujaste sobre la cama y dejaste caer tu rostro contra el mío. No podía hablar, tu mano toco mis senos y mi coño empezó a mojarse.

Sacaste mis senos y comenzas,te a chuparlos, yo tan sólo podía gemir suavemente, no sabía cómo tocarte, ni que hacer. Besaste una y otra vez mis labios y me despojaste de mi short. Allí estaba, sólo con mi panti blanco, observando tu cuerpo de piel suave, curvas maravillosas, coño depilado rosadito, que no sé porque deseaba tocar.

El juego comenzó, me hiciste abrir de pies, y sobre mi panty pasaste tu lengua, comenzaste a masajear e intentar introducirla en mi coñito, me quitaste los pantis e inicio un baile en mis entrañas, mientras me tocaba mis senos y te abría más mi sexo, cómo me lo chupabas, mmmm, veía como te mojabas tus dedos en la boca y me los introducías en un vaivén tan rico que hacía que me viniera, mmmm. Quería más, así que mientras me metías el dedo tu lengua me chupaba mi gallito, lamía mi coñito.

Me pusiste en cuatro, comenzaste a  golpear mis nalguitas, cuando menos pensé las separaste y me comenzaste a comer mi hoyito, sentía la saliva recorrer mi coño. Mi culo era violado por la introducción de tu lengua. Mmmm

Qué es esto, voy a morir. Seguías dándome placer. Mmm que rico. Te sentía mojada, sentía que me deseabas.

Enlazamos nuestras piernas de modo que nuestros coños se rozaban, mmm que mojadas, nuestros gallos lograban sentir el calor y las ganas entre ellos, me vine a chorros acumulando humedad insaciable mientras nuestros cuerpos cayeron cansados pero con ganas de sentir una vez más. 

LA ÚLTIMA FIESTA DE ANNI

Jamás pensé que Anni se casara, creo que eso lo pensamos todas. Desde la secundaria cada una nos diferenciábamos por diferentes aspectos, pero Anni, era la marginada si al sexo o las relaciones sentimentales nos referíamos.

Acordamos hacerle la despedida a Anni, dos días antes de su boda para evitar los regaños de su madre. Qué mejor que mi apartamento el cual hacia poco habíamos remodelado Paul y yo. Al no tener hijos contábamos con espacios abiertos que se prestaban para lo que la noche y el licor nos exigieran.

Allí estábamos las 4, tomándonos un Martini pero poco a poco, terminamos cada una con una botella de ginebra, al final ya ni nos fijábamos qué estábamos bebiendo.

¿Cómo? No podíamos creer lo que Anni nos confesaba en aquel instante, su coño era virgen…

Era imposible que llegará así al altar, todo el tiempo Gabriel ha pensado que Anni era una experta si al campo del sexo nos referíamos, pero por su maldita religión, era imposible acceder carnalmente a su novia… ¡Gilipolleces en este siglo! Siempre lo he pensado.

Era tarde como para llamar algún amigo nuestro, pero a Magy se le ocurrió, llamar a la puerta de Paul, la verdad no pensé que accediera, éramos 4 coños buenísimos, carnudos y ganosos, tal vez demasiado voltaje para un sólo macho.

Casi muero de la alegría cuando Paul accedió ante mi petición y urgencia, “dame unos segundo mi amor, prepárense porque la fiesta apenas comienza” me dio un beso apasionado de cómplice que aún me eriza la piel.

“Chicas, en un segundo nuestro esclavo sexual llegará, así que despojemos de nuestra ropa para hacer de su trabajo un poco más fácil”

Al llegar nos ordenó arrodillarnos ante él, mientras se masturbaba y nos pasaba por nuestra cara su chimbo duro y erguido. Sacábamos nuestra lengua, abríamos la boca, lo queríamos dentro…

Magy le mando sus manos a los testículos, como quien desea despojárselos, Katy le retiró la mano a Paul y se introdujo su pene a la boca. Anni giro su cara hacia la mia y no pudimos evitar besarnos, sentía sus labios comiéndose los míos mientras nuestras lenguas se entrelazaban, nuestros cuerpos se deseaban, mojé mis dedos en la boca de Paul, quien se notaba excitado ante los movimientos sensuales de nosotras.

Paul se acostó  boca arriba en la cama circular del estudio mientras que angy se sento sobre su chimbo y Kati le ofrecia su coño para ser penetrado por su lengua.

Anni y yo hicimos un perfecto 69, exploré cada rincón con mi lengua sin introducir mis dedos porque ese placer era para Paul. ella mmm me hacía venir a cantaros una y otra vez, estábamos ganosas de tanto sexo.

Angy grito de un momento a otro, “cambio de pareja” a lo que todos obedecimos.

Anni temerosa pasó a la cama circular, Paul la beso en su humanidad. Angy arrodillada tocaba sus tetas paradas, exquisitas de Anni, mostrándome su coño rosado y carnudo, pudo más mi tentación e introduje mi cara entre sus piernas, mi lengüita quería tocarla y hacerla gemir de placer.

Kati para unir el cuadro se puso en cuatro mientras me chupaba mi conchita  y Anni introducía sus dedos al vaivén de los movimientos de Paul.

Anni quería ese chimbo dentro, se podía percibir en su mirada, así que para ayudarle colocamos a Paul acostado mientras que Kati se le montaba encima para explorar el chimbo de paul y este le mimaba un poco más con sus deditos la conchita.

Tetas, coños, gemidos, dedos dentro, besos, todo era deseo, placer.

Estoy lista dijo Anni, acostándose y pidiéndole a paul que cumpliera con el programa. Mmmm queríamos más, no podíamos evitar tocarnos entre nosotras mientras observábamos el pene introduciéndose lentamente en el coñito virgen de Anni.

Uffff, yeaa, decía Paul mientras entraba con dificultad, Anni gritaba más mmm, me duele, me rompes… quieres sacarlo le pregunte. No, quiero que me raje.

Pocos segundos y ya entraba y salía, Paul excitado no quería dejar ese coño apretado el cual hizo que explotará su leche sobre su vientre.

4 Coños mojados, 1 vientre con leche, un pene los ingredientes para otra ronda de placer…

¿Y tu dónde estabas? Esta fiesta también era para ti…


TU MALDAD, MI ADICCIÓN

Me llamas una vez llego a casa para avisar que hoy no podemos vernos, la junta con tus colegas extranjeros se extenderá hasta largas horas de la noche.

Aunque no tenía un segundo plan para la noche, ya mi cuerpo se preparaba para una gran fiesta. “no te inquietes amor, mañana podemos salir y divertirnos como siempre”… “yo, llamaré a Amanda o tal vez aproveche el tiempo para avanzar en unos informes que debo presentar ante los representantes de Chicago”… “adiós amor…”.

Me dirigí una vez terminé tu llamada a mi closet, quería iniciar una inolvidable juerga para mi sexo. Despacio comencé a bajarme de mis tacones rojos, retirar mis jeans y la blusa blanca. Allí estaba, mojada acompañada de mi ropa interior blanca de encaje, pero antes de iniciar a explorar los rincones de mi humanidad, quería estar con algo más apropiado y motivador para mí imaginación.

Abrí mi cajón privado y saque ese vibrador azul que tantos favores me ha hecho, unas medias negras de liguero, un sujetador que permitía observar mis pezones erguidos ante tanto deseo, unos panti negro los cuales tenían la puerta a la gloria perfecta para mi verga de principado.

Allí estaba en mi cama, abierta explorando cada rincón de mi coño, dándome placer, soñando que era tu verga la que ingresaba cortándome la respiración, haciéndome quejar ante mis llegadas. Aaahhh, una y otra vez entraba, lo saco y me lo meto en mi boca, es tu chimba amor la que quiero lamer. Vuelvo una vez más, deseo romperme…

Mi cuerpo se movía, sentía toda la pasión que tu cuerpo me ofrecía, estabas allí, te sentía conmigo, me desprendí de mi sujetador dejando mis tetas al alcance de mi mano, mientras que la otra seguía en su función exploradora.

No te sentí llegar, tan sólo sentí que delicadamente retirabas de mi mano mi juguete azul, para remplazarlo con tu lengua, sentía como trabajaba de arriba hacia abajo, de bajo hacia arriba, terminando con un fuerte chupadito en mi vulva, mmmm me la metes, la sacas, sentía la saliva inundar mi coño. Te quería adentro, más y más adentro. Corriste aún más la tira de mi panti, necesitabas más espacio para trabajar.

Yo quería más, no quería nada sobre mi cuerpo, así que magistralmente me retire todo lo que llevaba mientras que chupaba tu chimbo grande, duro. Lo introducía dentro de mi boca, lo me lo metía y lo sacaba y con mi mano me ayudaba para sentirlo, quiero todo sin salir de mí, una y otra vez, mmm, mi lengua hacia remolino dentro de mí, mientras asentabas con tu voz, estabas súper excitado, lo sentía. Estabas feliz de tenerme allí a tus pies, saboreando tu sexo.

¡Jodeme, jodeme! Te imploraba, quiero tu culo rico..  esas fueron tus palabras. Me has volteado a la orilla de la cama y me has besado mi huequito, ese que sabía en pocos minutos seria violentado por ese chimbo gigante que ansiosa esperaba.

No podía, estaba a estallar, cuando fuertemente me introdujiste tu verga, mmm me duele, me gusta, dame.. dame por culo amor, viólame, rómpeme, demuéstrale que es tuyo…

Mientras me culiabas, golpeabas fuertemente mis nalgas con tus manos, podía imaginar las marcas rojas sobre ellas,y ello me excitaba más.

Brotaban de mi cascadas de líquido, que te demostraban lo feliz que me hacías.

Me haces girar para que me suba de espalda en ti. Mi cabello caía sobre tu cara mientras mi culo seguía siendo penetrado, como excavadora en busca del elixir perdido y tanto anhelado. Mmmm uuuia. No podía más pero quería más chimbo….

Me acostaste boca arriba, lo que te permitía verme mis tetas aun paradas desafiando tu boca, tus manos; mi chimbita roja envidiosa y deseando ser penetrada. Pero querías castigarme y saciar tus ganas de culito.

Introdujiste tu verga nuevamente en mi hoyito y mi vibrador en mi vagina, no podía creerlo mi cuerpo se movía como potra salvaje ante tus acciones.

“Hp uffff”… sacaste tu chimbo para que viera la leche que había hecho brotar en ti, poco a poco en mi rostro caía.