Acostada en mi cama me encontraba ayer cuando llegaste, el calor fue el culpable de que me quitara mi jean, y que tan sólo me cubriera con mi camiseta blanca que dejaba fácilmente a la vista mis pezones y mi pequeño panty.
Jamás imaginé que entrarías sin avisar, sabía que nuestro encuentro hoy sería especial, pero no tenía claro el tema a estudiar.
Me levante algo sorprendida al verte ingresar con una copa de agua con hielo. Suavemente me despojaste dejando mi cuerpo totalmente al descubierto. Me pediste que me acostara y me colocara de espalda.
Obedecí acomodando mi cabellera negra hacia un lado, sentí tus manos grandes sobre mi espalda mientras que lentamente tocaban mis nalgas, sentí tus labios y tu lengua recorrer cada poro de mi cuerpo, estaba allí, sintiéndome tan tuya, que tan sólo quería sentir, no pensaba en el peligro que corríamos.
Inesperadamente, me encontraba con las piernas abiertas dejando a la vista mi hoyo negro y parte de mi coño. Fue en un instante que sentí como el frio invadía mi culo al pasar tu delicadamente un trozo de hielo entre mi raja, mmm, no podía moverme, mi cuerpo no me obedecía, quería más…
El hielo se derretía ante el masaje y tu boca chupaba bebiendo mis manjares.
Estaba allí, totalmente dominada, accendiendo a cada deseo que querías.
Me pides girar deseas comerte mi coño, mientras tocabas con cada una de tus manos mis tetas paraditas, ganosas por ser manoseadas. Escuchaba el sonido de tus labios chupando mi vulva, introducían tu dedo en mi cueva y lo lamias mmm, pasabas una y otra vez tu lengua en mi gallito, me corrí no puede aguantar…
Subiste tus labios hacia los míos y en medio de un apasionado beso, tu verga se introdujo en mi coño, subiste mis piernas hacia tus hombros, entraba y salía tu sexo del mío. Doblaste mis pies quedando las rodillas sobre mis pechos quería tu boca, sentía tu chimbo dentro tan adentro que no podía parar, quiero más te lo dije una y otra vez.
Me bajaste mi pierna derecha mientras la izquierda seguía doblada contra el pecho mientras tu cuerpo seguía encima del mío, entras arrasando mi cordura.
Quería chupártela y te lo dije susurrándote, “déjame me la meto en mi boca”, te acostaste boca arriba dejando tu mástil en mis manos, en mi boca. Me arrodille y comencé a saborear lentamente mi manjar, mmmm.
Me subí he introduje tu verga en mi coño, tus manos en mis nalgas indicaban la velocidad de los movimientos, mis seños al aire imploraban tu atención, tus manos los apretaban fuertemente.
“voy por mi culito” dijiste de forma autoritaria, para lo cual me pusiste en cuatro y suavemente tu verga en mi hoyito ya se encontraba, tus manos golpeaban mis nalgas y masajeaban mi cadera, mi tatuaje. Me encantas perra divina me decía.
Mientras me culiabas separabas mis nalgas con tus manos quería ver como tu verga rajaba mi hoyito, “perra rica” “mi puta” decías mientras halabas mi cabello contra ti con fuerza.
Me volteaste rápidamente y regaste sobre mi cuerpo tu leche, el reconocimiento a mi buena labor.
Aquí estoy nuevamente en mi cama, esperándote para estudiar otro tema en el día de hoy