viernes, 11 de noviembre de 2011

UN DÍA PERFECTO


Qué rico sería calentarte a control remoto, me estoy imaginando toda la humedad, yo sentada en el estudio y mi panty completamente empapado, estoy súper mojada, tú consintiéndome la entrepierna, tocándome aquí donde mis dedos ahora se encuentran, aquí, bien adentro de mi coño ardiente, sintiendo cómo se pegan los dedos con mis jugos.


Me haces tuya y siento ese sexo duro que descubrí, sientes mi pecho contraído, mis tetas paraditas y redondas, acaricias mi culo que quiere ser poseído. Me tomas sin compasión, agarrándome con fuerza.


Introduces tu enorme instrumento dentro de mi coño, ves mis labios carnosos y el rojo de lo arrecho que se encuentra. Entra una y otra vez duramente tu verga, ¡rómpeme, traspásame! Te grito.

Metes tus huevos en mi boca, chupare ese pito de mierda grande, que sienta que quiere explotar en mi boca. Cómo te la chupo de rico, mmmm pasó mi lengua, mis manos suben y bajan al compás de mi agujero. Pedirás que pare, porque querrás lamerme, chupar mi clítoris, grito, ¡no aguanto más!, mi cuerpo se contrae de pasión, lloro, río, gimo mmmm me sacas uno, dos, tres orgasmos, mmmm. Maldito eres, mmm como me excitas.

Metes tu verga en cada hueco de mi cuerpo, mi culo estrecho siente tu presencia y lo aprieta para evitar perderlo, quiero tenerte eternamente allí, quiero que me dejes sin poder sentarme, que me duela hasta el coño, que pueda recordarte hasta nuestro próximo encuentro.

Mmm sacas tu pito y me golpeas mi cara, siento tus líquidos caer sobre ella, me repites fuertemente que soy tu puta, tu perra, la hp que te hace morir lentamente de pasión.  

MERCEDES TIPO A



Hoy no hago otra que pensar en ti, nuestros mensajes me encienden. Desde que te conocí, ya no soy la misma. Y releo…. ¿recuerdas?


Mi puta, hoy entré en mi coche,

Y mi coche olía a ti, giré mi cabeza
Vi tu sonrisa y así te sentí.

Ese día mi cuerpo recordaba tanta pasión en tan pequeño espacio, cuantas veces los vidrios se empañaron por la respiración cortada y agitada de tantos orgasmos….

Mi Toro, recordar es alimentarme…… esos vidrios delatores del calor de nuestros cuerpos, la fuerza del deseo, la vida en su interior. ….. Ver un pañuelito hace que recuerde tu hombría, sentir a ese hombre – mi hombre – ¡cómo dejarlo en el pasado!. ….. Te extraño y no sabes cuánto…. CUÁNTO TE NECESITO
Aún tengo el olor de tu cuerpo, el sabor de tus besos, mmm.... en mí.

Esperando tu respuesta mi cuerpo se contraía…

Mi Puta,  hay un triángulo que mi coche recuerda cuando pasa por allí.
En mi coche ya no se usan pañuelos.
No se empañan los cristales.
Se escaparon tus olores.
Callaron los anti-radares.
Te tengo ganas… el volcán quiere erupciones..

Volcán que me pertenece, erosión que provoco, ven y rompamos esta distancia maldita que me separa de ti…

Mi semental, cuánto daría por estar allí contigo y sentir el calor de tu cuerpo, la brisa de tu aliento, la protección de tus abrazos, el deleite de tu mirada esa que me transmite que te importo, que me devoras…..
Te envio mil besos cargados de todo mi deseo, ese que haría eyacular hasta tu alma...

Quiero hacerte revolcar de pasión ante las imágenes de lo vivido, tantos besos enredados, mamadas calientes, mi coño húmedo, tu hombría afilada y penetrante….

Mi zorra, quiero decirte que estás más buena y apetecible que la hostia.
En la historia de la humanidad hubo otra como tú pero la liaron con el mamón de Adán y la puta manzana esa que ya la podían haber hecho en compota; todo ello para contarnos que hubo una finca llamada “el paraíso” en la que estos dos fornicaban porque no tenían un mercedes clase A ¿Adónde coño podía esperar ir Adán sin un coche clase A? ¿Qué se creía este tonto del culo? ¡Pues claro que había que echarle del paraíso!.
Ven que te espera tu mercedes clase A.

Mensaje 2.
Perra, entré en mi coche esta mañana, y encontré que olía a ti…entonces me imaginé comiéndote tu sexo, loco de excitación…tú doblándote del gozo…y me excitaba porque más olía el coche a ti.
Te digo que este coche mío no es Dios pero hace milagros…es como una puta máquina de transporte a otros tiempos…una máquina de emociones…uno se mete en él y se imagina cosas raras, alucina.
¡Manda huevos, lo pequeño que es y el equipamiento que tiene!

Maldito tu cuerpo que me persigue, en la noche sueños húmedos tengo…

Mi amante, me excita sentir el pánico de tus palabras y el recordar nuestro coche miniatura, tú oyendo la radio y dejando vagar tu imaginación por mi cuerpo.
 He pensado mucho en ti, manda huevos si crees que mi cuerpo se quita de tu memoria, te he convertido en un hombre obsceno, mi cuerpo se te aparecerá en visiones…  y yo pediré que acabes con mi majareta. Mmm

Mi musa, a mí me tendrías que describir con mi coche, porque ahí dentro sucedieron muchas cosas; con mis palabrotas, mis deseos por comer tus labios carnosos, por entrar en ti y por tener eyaculaciones como las erupciones del Nevado del Ruiz. También tendrías que describir las sensaciones que te producen el recorrido de mi mano por tu cuerpo; y habría que poner algo sobre nuestras conversaciones… para que no parezca yo muy salvaje… digamos que no parezca que encontraste una bestia sin domesticar. Puestos en la tarea, también puedes contar cosas que te escribo, porque este escribir mío es como un recetario de cocina, cada vez hay un plato nuevo. Y si te queda inspiración, cuentas que todo “sucedió en Granada”, como le pasó al rey moro…también camino de Herencia, allá por donde paseó el hidalgo don Quijote….dices que fue tan fuerte que alucinamos con molinos…y cuentas que sucedió cerca de los 33 y que algo parecido le sucedió a Cristo…por eso la analogía.
Puestos a contar, le dices a ese lector imaginario que te sigo deseando.

jueves, 10 de noviembre de 2011

CARTAS CON MONSEÑOR


Acabo de colgar el teléfono y algo sacude mi cuerpo, mi imaginación nuevamente corre en tu búsqueda. Me has dejado iniciada, empiezo a recordar nuestro último encuentro, tanta piel y ¡que sexo!.


¿Estaré condenada a desearte?, sálvame Dios que castigada me encuentro…

Absuélveme de mis pecados y deja que sea una fiel esclava del santísimo.

Aquella noche inicié un juego inocente de mensajes, tenía que sacar de mi tanta pasión, ardía por dentro, necesitaba desahogarme.

Monseñor:
Tu daga poco a poco apremiará mi ser, fundido a mí merecerás la recompensa ante tanta espera, será como el galardón ante una excelente cruzada, pobre de ti…. Descansar para cargarte! jamás, cortaré metros de mi cuerpo con tu puñal, aquel que secuestrado ante mis deseos estará y que conocerá la tortura ante tanto deseo.
Llevo conmigo una innumerable lista de pecados, y no es mi culpa, mi monseñor, que tenga que usted que condenarse junto con esta servidora de la iglesia, pues una vez salgan mis palabras, convencida estoy que mis manos quietas no estarán, que mis palabras llegarán a usted como ráfagas de deseo… Aquellas que me impulsan a despojarme de mi hábito para escarmentar y vivenciar la carne que necesita ser educada. Busco en usted mi maestro, aquel que con su compañía me lleve a conocer los rincones del ardor, la lujuria y el amor, tal cual lo manda nuestro Señor.
Respetuosamente,
Sor

Esa pequeña nota fue el inicio de una noche llena de pasión

Sor:
No tiene sentido que te escondas. No es esa la manera como podrás limpiar tus pecados.
Lo mejor que puedes hacer para alcanzar tu salvación es venir a mi lado. Por la tuya y la de tu familia entera.
Ven a mi confesionario privado. En éste podrás decirme todos los pensamientos que te martirizan y junto conmigo podrás liberarte de tanto pecado.
En ese lugar, cálido y confortable enterraré mi daga hasta lo más hondo de tu flor roja para arrancarte alaridos de placer.
Tú tendrás que recostarte boca abajo con tu culo desafiando mi instrumento y las piernas abiertas, los pies tocando el suelo y tu coño sudando el placer del amor, goteando el pegajoso líquido que unirá tu vagina con mi pene en un delgado hilo transparente
Allí, mi querida Sor, procederé al acto de tu redención.
Te penetraré hasta el fondo. Tú apenas gemirás, en medio de tu timidez, conteniéndote y toda ruborizada por sentir lo que estas sintiendo y a medida que te meto y saco mi verga, perderás el pudor y gritarás pidiendo que te parta el coño hasta lograr la redención total.
Al final de esa faena mi querida Sor, podrás irte en paz, con el deber cumplido y feliz de haberle cumplido a tu familia.
Por eso, te repito, no tiene sentido que te escondas.
Atte,
Monseñor


Cómo eres capaz de calentarme con tus palabras, cómo te deseo aquí, junto a mí. Me detengo frente a la computadora y te respondo, mientras siento cómo mi coño esta húmedo….

Mi Monseñor:
El sólo pensar en cada una de las penitencias que su majestad podría colocarme encima - se me llena de líquidos mi sexo.
Tantos recuerdos llevo dentro y tantos deseos violentan mi tranquilidad, que ellos rompen mi pudor y sosiego.
Subiré sin bragas las escaleras, no sin antes cerciorarme que tu mirada en mi culo apunte, rogando a Dios que me sigas como pastor a la oveja perdida… Tómame de una vez por todas, en el campanario, en el confesionario, en el altar, en la sacristía; Imploraré al santísimo que tú, mi señor, puedas introducirme tu cirio bendito, tu nabo santificado, tu escoba venerable, mmm quiero que rompas la lejanía de pasión, que llenes de tu leche mi frente, que me bendigas con tus manos y que juntos oremos proclamando otro encuentro.
Sor

Sólo tú sabes cómo hacerme sentir sedienta, arrecha, no puedo ocultar las ganas de sexo, mi coño contraído sólo desea tu presencia

Sor
Créeme que te meteré el cirio y te lo fundiré dentro, la secreción de tu sexo anunciará tal castigo, antes de ello te lo tocaré como una señal de la cruz, le prepararé para el sacramento y, como siempre, se derramará de placer al sentir mi mano angelical…querida hermana “Sor Deseo”. Suplicarás a gritos a María…y te pediré silencio en nombre de Dios porque estas oraciones se rezan para adentro; tú no rezas para unirte con Dios, tú imploras a gritos para que entre entero en ti, en una especie de retorno de todo el cuerpo a tu vientre.
Dicho en arameo, te sobaré, te chuparé las tetas, te lameré el coño, vaciaré en él mi deseo y te culearé hasta retorcerte de gozo. Sólo podrás gemir…en silencio.
Atte,
Monseñor

Siento no poder más, te imagino frente a mí con tu sotana y yo una humilde servidora a tus pies. Has conmigo según tu voluntad, oh mi monseñor.

Monseñor
Sólo sé, que su daga poco a poco apremiara mi ser, fundido a mí merecerás la recompensa ante tanta espera, Será como el galardón ante una excelente cruzada.
... Y pobre de ti…. ¡Descansar para cargarte!... jamás, cortaré metros de mi cuerpo con tu puñal, aquel que secuestrado ante mis deseos estará y que conocerá la tortura ante tanto deseo.
Llevo conmigo una innumerable lista de pecados, y no es mi culpa que tenga usted que condenarse junto con esta servidora de la iglesia, pues, una vez salgan mis palabras,... y convencida estoy que mis manos quietas no estarán, que mis palabras llegarán a usted como ráfagas de deseo… Aquellas que me impulsan a despojarme de mi hábito para escarmentar y vivenciar la carne que necesita ser educada, busco en usted mi maestro, aquel que con su compañía me lleve a conocer los rincones de la ardor, la lujuria y el amor, tal cual lo manda nuestro Señor.
Monseñor… que así sean todas tus palabras, que condenada este a esta realidad.....
Espero pronto tener el placer de visitarle en la curia, poder trabajar cuerpo a cuerpo por sanar del mal camino tantas almas. Luchar con sudor la indiferencia por la pasión que tantos seres humanos viven. Poder dejar el ayuno, saciarme de alimentos, todo para poder cumplir la penitencia como manda la santa iglesia.
Una devota y seguidora
Sor

MI ORTOPEDISTA


Era tarde y por mi ventana veía pasar las personas a paso de marcha, risas y rostros alegres me hacían envidiar a quienes se encontraban caminando por la Gran Vía.


En mi cuarto, sola y en ropa de encaje negra, deseaba una aventura, una fantasía, me consumía el deseo, las ganas de sentirme viva una vez más. Pero mi pequeño tobillo pedía un descanso y el ortopedista me envió dos días de reposo.


Maldigo una vez más a ese hombre apuesto, a quien se le notaba un pistón de primera, grande mmm, no miento cuando digo que lo vi observando y deleitándose con mi cuerpo.

Sentí cómo deseaba cogerme allí en su consultorio, y como sus temores ganaron la lucha frente a sus deseos.

Paso una y otra vez los canales del televisor, Tv5, Tv4 … y paro al observar un coño húmedo deseando ser penetrado, siento que me identifico con él, deseo algo, deseo un pito… Mi coño está que arde, húmedo y ganoso.

Pienso rápidamente, y tomo mi bolsa, allí en el fondo esta su número, le llamo con la excusa de sentir dolor, un malestar caliente, un cachondeo…mmmm, al otro lado del auricular una voz grave y masculina me contesta, era él, el hombre que deseaba estuviera allí saciándome con su lengua, sus dedos, su polla.

Conversamos sobre mi pie, y poco a poco la conversación se fue subiendo, ya el calor se me tornaba insoportable, quería más, necesitaba su presencia. Hablamos de mi color de piel, de la redondez de mis tetas, lo paradito que era mi culo…mmm.

Sus palabras ardían dentro de mi cuerpo, sujetar el teléfono era una tortura ya que impedía que acariciara mis tetas paraditas, pues la otra en mi cofre ya estaba, y mmm mojados mis dedos estaban. Quería hacerlo sufrir, quería que me deseara, que llegara y pidiera más, que me necesitara como un antídoto, como una adicción...

Esa noche sólo sé que un mar en mi ser tenía, cansada había logrado venirme una y otra vez, gracias a la atención de mi inigualable ortopedista.

A los pocos días, iniciamos una guerra de mensajes mojados, los llamamos así porque nos ponían a mil, hacía que nuestros jugos sexuales se desbocarán en cantaros.

Fue así, como el martes finalizando el invierno tomé mi coche y conduje hasta él… me estacioné a la salida del hospital pidiendo que Dios se apiadará de mí, tenía tantos deseos de sentirlo dentro de mi sexo, comenzaba a retorcerme, cuando lo vi llegar en su auto. Le llamé y lo cité afuera, una vez más estábamos cerca, sólo que esta vez sabía lo que queríamos del otro realmente.

Conduje hasta un lugar cerca de las ramblas, una calle cerrada.

Nuestras bocas se pegaron como imanes que convulsionan, mi sexo desprotegido sin nada quería ser poseído, levanté con mi mano el animal erguido y con mi boca intenté domarlo, una y otra vez lo lamí con fuerza, lo chupé hasta brillarlo mientras él tocaba mis nalgas e introducía su dedo por mi culo, mmmm, quería morir lo quería adentro y me monté encima, lo cabalgué, los vidrios de mi carro están empañados era tanto el calor que chocaba con el frío exterior. Me mordía, apretaba, y  pellizcaba mis tetas, no podía creer lo que sentía, estaba en medio de la calle, la gente pasaba al lado de nuestro carro. ¡Silencio! le decía, pero el movimiento del carro de lado a lado era imposible de evitar. Cuando menos pensé, introdujo su pene fuertemente contra mi culo, que dolor tan excitante, sentía que me abría, mmm quería más, ¡con fuerza! le susurré, no podíamos más, y me regaló su leche.

Un lunes en la mañana, al cabo de unas tres semanas de llamadas y correos,  me levanté después de un gran sueño mojado, así que le envié un mensaje a su email, esperando que lo contestara. Mis líneas inocentes fueron simplemente las siguientes:

Mi gran tortura: Es extraño sentir cómo mi primer movimiento al abrir mis ojos esta mañana, es lanzarme al computador, como si al ingresar, encontrara el elipsis de amor, la ración para seguir, el aire que me llena, la extensión de felicidad que me embarga…. Y es que desde que entraste en mi vida me siento afortunada, eres lo MEJOR que me ha pasado.
Tal vez en estos instantes duermes… qué no daría yo por tenerte dentro de mí y poseer tus pensamientos, deseo un segundo más… te quiero dentro.

En tan sólo diez minutos picó mi anzuelo, sus palabras aún hacen eco en mi cabeza.

¿Cómo sueña usted que yo le toco su pecho? ¿Cómo se atreve a pensar que le pongo mi mano en su nalga? ¿Que yo penetro en su intimidad? ¡Horror! ¿Acaso existe algún resquicio o algún orificio por donde yo pudiera entrar? ¿Acaso me siente con tantas ganas? ¡Infamia! ¿No tendrá usted fantasías de que su olor de hembra me excita? ¿Se siente usted tan hembra?

Cada una de las letras cumplía la función de trastornarme, como me calentaba, quería más. Por lo que contesté:

Mi tortura: Son tan grandes mis deseos como profunda mi necesidad, es tan fuerte lo que siento por ti que es imposible evitar que esta locura permanente repercuta la imaginación de mis noches.
No sólo sueño que tocas mis pechos, mis nalgas o que resaltas tu propiedad en mi intimidad. ¿Pero cómo no soñar? .... soñar que una vez más puedo sentir: tu cuerpo junto al mío, la respiración de mi ilusión hecha realidad,  tus manos en mis cabellos o el deseo de poder sentar mi cabeza en tu pecho…..
Tal vez, la distancia impida tenerte cerca, pero no podrá evitar que te lleve acá junto a mí y que día a día este condenada a revivir mis fantasías una y otra vez, para satisfacer no sólo mi ego sino también darle alimento a la que hoy aunque mía es tuya… “mi calentura”.

Una vez más sus palabras se me introducían en mi cuerpo y mi sexo ardía por tenerlo, cada una de sus palabras me excitaba:

…Y ahora tengo tiempo para contarte que te pienso mucho, parezco un idiota, un lelo. Por momentos me siento traicionando mi cordura, pero hay algo potente que me lleva a ti, seguro que le pusiste un elixir a tus besos, que había una trampa en tu cuerpo, que escondía algo tu sexo, que tus palabras tenían hechizo. Vaya rabia la distancia, no permite compartir el deseo. Quiero comerte una vez más…

Por más que intentamos, fue imposible continuar, yo quería un macho a mi lado, yo quería sexo todas las noches entre mis sabanas…

¿Podrás ser tú? No pierdo la esperanza de encontrarte.

Hoy, pienso en ti y quiero:


Quiero que te masturbes todas las noches pensando en mí.

Tomarme un video, sentada en la silla vestida con minifalda, mostrando mis pantis, me voy  desnudando muy sugestivamente, lentamente, jugando con mis pezones. Deseo provocarte, me los toco, puedes observarlos redondos, parados, me acaricio lentamente, voy bajando suavemente hasta llegar a mi sexo, deslizo mi panti hacia un lado y observas como poco a poco comienzo mi camino al placer.

 Frente a mi cámara quedo completamente desnuda, sentada en la silla y mis piernas abiertas completamente, abro con mis dedos tu coño, ves ese rojo intenso, y percibes el latir de mi deseo, húmedo y muy mojado.

 Acerco la cámara para que se vea el fuego ardiente que está dentro de esa flor roja, que desea tu verga adentro, estoy mojada. Mientras me toco te imagino allí conmigo, podría ver cómo tu verga crece a través del pantalón, mojándose con tus jugos preseminales. Cómo quisiera que estuvieras aquí, que participaran tus dedos explorando mi cueva, sentir tus caricias, sentir tu polla crecer más.

Mmm noto que he mojado la silla, tomo mi masturbador pensando que ves y sentirás, ¡cómo quisiera entrarás en mí!. Mi flor grita que la chupen. Entro mi vibrador, estoy hecha un río, roja encendida, grito fuerte ante la penetración de mi aparato; está dentro de mí e imagino que es tu verga.

Siento que soy tu caliente actriz porno, gimo de placer cada vez más alto, vida mía, este puto palo me lleva una y otra vez a extremos de placer. Grito loca, eres sólo deseo, siento tu verga hinchada pidiendo que le abran paso, estoy ganosa de sentir el calor de la carne caliente, mmmm. Estoy ganosa de sentir el roce de la humedad seminal y la humedad vaginal juntas, ganosa de que penetres el túnel del placer infinito, de penetrar el tesoro más preciado.

 Somos dos sexos que quieren un encuentro cercano y no hay nada en el planeta que pueda ir en contra de la voluntad de ellos. Nuestras bocas se juntan y los sexos dan la orden de la mezcla de los jugos, mi flor sigue encendida rojo intenso y tu glande arrecho arroja néctar de goce, me botas a la cama con fuerza, tu verga quiere entrar a la fuerza, no aguanta más y empuja con un envión como queriendo entrar hasta lo más hondo de mi humanidad y quedarse allí alojada para siempre.

Tú erecto y yo ardiente, los dos estallamos en una danza de morbo total,  nuestros sexos piden y piden y piden más y les damos todo lo que desean, hasta el paroxismo del placer máximo, hasta que reventamos, derramamos todo el placer que llevamos guardado, inundamos nuestros sexos de cuanto líquido exista en un acto sexual… gritamos, gimo de placer y del amor intenso que tenemos el uno por el otro.

Me matas, soy feliz de sentirme tuya, nuestras bocas siguen fundidas.

Observo como continúa la grabación y sonrió. ¿Qué piensas? Retomo la inquietud por un segundo, sonrió apenada, y murmullo lo mucho que  me gustó y lo agradecida  que soy por tu existir.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Tú, el jefe

Pensé en cuanto lo vi: ¡qué afortunada es Rebeca!. Yo, con un jefe así, trabajaría horas nocturnas, ¡qué digo! gratis a su lado estaría. 

Aquella pequeña sentencia e imagen quedó grabada en mi cabeza y peligraba mi cordura durante la noche. Un mes después, Rebeca estaba de cumpleaños y en su oficina le organizaban una celebración.

Yo feliz, no podía ser más oportuno, llevaba cinco meses sancionándome con mis recursos y la verdad ya era hora de una ayuda masculina.

Desde el día anterior, comenzó mi ansiedad, me preguntaba qué me debería poner, quería estar irresistible, seducir al jefe de mi amiga era lo que quería esa noche.

Luego de una larga ducha, en donde mis dedos se introdujeron lentamente en mi sexo como si anticiparan con seguridad lo que sería mi noche, allí me encontraba; frente a él.

Mi cuerpo lo reclamaba como si fuera de mi propiedad, quería cogerlo de una vez allí, que sintiera lo ganosa que por el me encontraba.

Después de un corto pero profundo saludo, su mano sutilmente toco mis nalgas, ¡qué digo yo! su culo. Le toqué fuertemente su mano y con mi mirada morbosa me delaté ante él.

 Era inevitable salir de allí, nos dirigimos a su oficina, y con tan sólo asegurar la puerta, ya encima del escritorio desnuda me encontraba, esperando la entrada de su sexo en mí.

Pero él quería ir más lento, después de un largo beso, colocó mi mano sobre su bragueta, mmmm su verga necesitaba salir, estaba que explotaba allí encerrada; mi boca recibió al gigante, una y otra vez se introducía en ella, observaba su mirada de placer, ¡era mío!. Mientras tanto temblaban mis labios a causa de la contracción de mi vulva, estaba sedienta de pene, lo quería dentro de mí.

Poco a poco fui comiéndome sus huevos, pero quería tener dentro de mi ese gigante. Me tomó de la cabeza para levantarme y se detuvo entre mis senos, mi cuerpo apoyado en su escritorio dejaba a su merced mis tetas, las que le apuntaban para retar su cordura.

Sin esperarlo, bajo sus labios por mi vientre hasta llegar a mi coño afeitado, me abrí a él, quería que me rompiera, que entrara hasta el fondo. Me subió  sobre su escritorio, quedé acostada bocarriba mientras él miraba todo el espectáculo, introdujo fuertemente su sexo en mi conchita, la cual estaba mojada, caliente y ganosa por él.

Mmm sentía que me quemaría, podía sentir sus dedos tocándome el culo, y poco a poco fue introduciendo uno de ellos, sentía morirme no podía dejar de moverme, estaba mojada y sentía que eso lo hacía sentirse más hombre.

Suavemente me volteó, quería ver mi culo, empezó a besarlo mientras me decía “¿has sentido antes un beso negro como este?”, yo no era capaz de hablar, sentía su lengua penetrando y cuando pensé que un poco de aire me llegaría, sentí su verga entrar por mi hoyo, al principio lento y poco a poco necesitaba que fuera más salvaje; quería que me domesticara, me rompiera... mmm.

Que placer sentía, tenía ganas de orinarme mientras él me agarraba fuertemente del cabello, me palmoteaba mis nalgas, llegue una, dos, tres… hasta que perdí la cuenta.

Mi culo apretaba su verga, quería hacer eterno ese momento, ¿quieres lo que te mereces mi perra divina? Esas palabras me hacían derramar nuevamente, quería lo mío, lo que me merecía….

Nuevamente me volteó y dejo derramar su semen sobre mi cuerpo…

Es imposible recordar sin dejar de excitarme…

Me pregunto si sabes a lo mejor quién soy

Tal vez sea esa chica joven que tiene su oficina al final de tu pasillo y que, día tras día, disimuladamente te observo esperando que me metas tu mano; o a lo mejor sea aquella pediatra de tu hijo que con cautela de reojo te miro abriéndome cuidadosamente el botón para que adentres en mis tetas; lo que aún es mejor tu estudiante de última fila que sueña contigo una escena de seducción abriéndome mi sexo mientras concentrado te encuentras en clase; tu vecina quien intenta tropezar contigo a la entrada del ascensor, saludándote tímidamente con la esperanza de que a la noche toques mi puerta y allí mismo ser comida; y por qué no tu esposa esta mujer que gime con fantasías y realidades, así no sea contigo.

En fin, ¿será que algún día sabrás quién soy?

Quise iniciar este blog para ti, para que juntos empecemos un nuevo camino, tal vez el de la perdición y la locura, el del placer de mil orgasmos. Por primera vez te contaré cosas que ni mi consciencia resistiría, tal vez por temor a condenarme…. Dios se apiade de ti por leer, por desearme y a mí por calentarte, por calentarme.

"Pero basta ya de tanta tontería, voy a ir al grano, te voy a meter mano.... estoy por ti… para mí".