miércoles, 30 de agosto de 2023

EN TU CASA

Quería sorprenderte, que disfrutarás de otras de las cosas que mejor sé hacer, pienso mientras me muerdo los labios. Quiero que hoy me rompas, que hagas cuanto te imagines.
Para ayudarte me pegaré un baño y te esperaré con la cena y la comida calientica. Llega un paquete en papel regalo, ¿acaso es para mí?, no puedo con la curiosidad, qué ven mis ojos. Definitivamente es para mí, lo estrenaré en la ducha, que grande y duro, intento pegar esa hermosa verga contra el vidrio, pero se nota que me falta práctica o tal vez, estoy nerviosa. Estoy mojada y quiero masturbarme, pero con él, iniciar la fiesta mientras llegas.

Camino desnuda hacia la ducha con mi nuevo juguete en la mano.  
Tiembla mi mano, cierro la puerta y lo dejo a un lado sin perderlo de vista.
Empiezo a jugar con mis pezones, mi mano baja sutilmente y mi coño responde al compás de mis dedos. Cierro mis ojos, toco mi culo con mis dos manos, lo acaricio queriendo llegar a mi orificio, pero sólo lo toco una y otra vez, mmm que rico, mi respiración aumenta su contracción, estoy mojada, inquieta.

Quiero jugar, la espuma del jabón me incita a recorrer mi cuerpo, mi cabello mojado se desliza por mi espalda, mientras mis pezones parados dan a bienvenida a mis manos, recorro cada poro, con suavidad, pero con fuerza, sin parar, quiero bajar, tener mis dedos en el interior de mi vulva, pero también mis tetas y culo desean ser apretados.
Ya es hora, por qué hacer esperarlo, lo tomo y lo introduzco en mi boca, quiero medir que tan grande es, e imaginar hasta dónde lo meteré.  Mmm es igual al tuyo, su dureza, lo erecto, su grueso, mmm que regalo me has dado.

Me agacho, lo pego a la baldosa y empiezo a chuparlo, me encanta, es repetir mi ritual contigo, pienso en tu verga mientras lo hago y meto mis dedos en mi coño.
No aguanto, soy débil ante el deseo, me paro doy la vuelta y me clavo en él.
Me muevo adelante y atrás, que delicia, cómo me lo meto, me clava y siento que esta dentro, lo hago con mas fuerza, mi culo toca la pared, siento que me estoy explotando, quiero más, quiero romperme. Lo que siento y recuerdo de ti, hace que me sienta mas caliente que nunca.

No sé cuánto llevo, sólo sé dos cosas, me he corrido tantas veces que mi chimba esta roja, mojada y adolorida. Tomo el dildo y lo pego sobre el baño, quiero clavármelo en mi culo.
Se me dificulta un poco, no estás para ayudarme, siento como se introduce en mi cavidad, ah, ah, me rompe, no puedo dejar de moverme, siento que me rompe, pero me encanta, quisiera que estuvieras aquí para que tu chimba me la clavaras en mi conchita.
Sentir dos vergas adentro, no puedo más, mmm.

Que me has hecho amor, me he chorreado.
Quiero que llegues ya, no sólo a casa sino dentro de mí.
Quiero más, te quiero a ti.

PENETRE SIN …

No hago sino pensar en nuestro encuentro de hoy, durante el trayecto a tu casa, no dejaba de pensar que te iba a comer hoy, mi verga estaba hinchada con ganas de echarte mi leche hoy.
Te veo llegar, no puedo creer que esa mujer sea mía, quería comerte a besos nada más verte bajar las escalas. Al subirte al coche, me sentí apenado cuando vi cómo observaste mi pito a explotar del pantalón. Pero sé que te encanta y temía a tus maldades, las cuales amo y cada vez me sorprenden más.

Lentamente, me saludas con uno de esos besos que temo desaparecer en ti, tu mano cómo quien conoce perfectamente el camino, abrió mi cierre y encontró mi feliz pene, por ser hallado.

No era capaz de hablar, sentía que tus vecinos nos veían desde algún balcón o al cruzar por la calle. Esta vigilante y cuando menos pensé tu boca estaba brillando lentamente mi chimbo, no podía moverme, quería tomarla y castigarla, metiéndole duro mi verga, hacerla mía, comerle su coño, hacerla sufrir de placer.

No era capaz de encender el auto, su cabeza solo iba de arriba abajo. Saque fuerzas y comenzamos el camino a mi apartamento, quería morirme cada vez que parábamos y tenia un carro más alto, suplicaba que no vieran a Carla en medio de tan concentrada actividad. Su lengua pasaba por mi cabezal y la introducía por el orificio, mi esfuerzo por mantener la compostura se convirtió en un suplicio.

Entre a casa y en pleno parqueadero, la cogí de la cabeza y la besé, quería comérmela desde arriba hasta la punta de abajo. Sutilmente corrí la silla y me la monté encima, al retirar su vestido, no podía reaccionar ante su brasier transparente y su panti de hueco vaginal, podía verla desnuda, aunque vestida. No me quedó de otra que atravesarla con mi verga, sin necesidad de desnudarla la penetré.

Verte gemir y llorar de placer, tu vagina contraída, tus gritos y fuerza en los dientes, hacían parte del concierto del deseo que vivíamos, yo por mi parte, te regalé toda mi leche espesa en tu cavidad mientras mordía y tocaba fuertemente tus tetas.

Entramos a casa y otra vez comenzaste la faena…