miércoles, 30 de agosto de 2023

PENETRE SIN …

No hago sino pensar en nuestro encuentro de hoy, durante el trayecto a tu casa, no dejaba de pensar que te iba a comer hoy, mi verga estaba hinchada con ganas de echarte mi leche hoy.
Te veo llegar, no puedo creer que esa mujer sea mía, quería comerte a besos nada más verte bajar las escalas. Al subirte al coche, me sentí apenado cuando vi cómo observaste mi pito a explotar del pantalón. Pero sé que te encanta y temía a tus maldades, las cuales amo y cada vez me sorprenden más.

Lentamente, me saludas con uno de esos besos que temo desaparecer en ti, tu mano cómo quien conoce perfectamente el camino, abrió mi cierre y encontró mi feliz pene, por ser hallado.

No era capaz de hablar, sentía que tus vecinos nos veían desde algún balcón o al cruzar por la calle. Esta vigilante y cuando menos pensé tu boca estaba brillando lentamente mi chimbo, no podía moverme, quería tomarla y castigarla, metiéndole duro mi verga, hacerla mía, comerle su coño, hacerla sufrir de placer.

No era capaz de encender el auto, su cabeza solo iba de arriba abajo. Saque fuerzas y comenzamos el camino a mi apartamento, quería morirme cada vez que parábamos y tenia un carro más alto, suplicaba que no vieran a Carla en medio de tan concentrada actividad. Su lengua pasaba por mi cabezal y la introducía por el orificio, mi esfuerzo por mantener la compostura se convirtió en un suplicio.

Entre a casa y en pleno parqueadero, la cogí de la cabeza y la besé, quería comérmela desde arriba hasta la punta de abajo. Sutilmente corrí la silla y me la monté encima, al retirar su vestido, no podía reaccionar ante su brasier transparente y su panti de hueco vaginal, podía verla desnuda, aunque vestida. No me quedó de otra que atravesarla con mi verga, sin necesidad de desnudarla la penetré.

Verte gemir y llorar de placer, tu vagina contraída, tus gritos y fuerza en los dientes, hacían parte del concierto del deseo que vivíamos, yo por mi parte, te regalé toda mi leche espesa en tu cavidad mientras mordía y tocaba fuertemente tus tetas.

Entramos a casa y otra vez comenzaste la faena…

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