¡Lo confieso! Mi pene estaba erecto desde que te vi entrar y casi no logro mantener en pie la promesa de estar quieto y tan solo grabar tu sesión de masturbación.
Allí delante del lente observaba tu corta falda y
debajo un coñito depilado que dejaba a la vista un bello gallo.
No podía dejar de ver ese culito, ¡cómo quería
entrar en ese apretadito túnel y romperlo!
Volteas y trato de mantener mi cordura. Me miras y
tus tetas paraditas me invitaban a tocarlas... ¡Alto! me ordené
Te retiras la blusa y quedan a mi vista esas
naranjas con tanto jugo que me hacen babiar de deseo.
Mmmm, mami como me torturas.
Te arrecuestas en el sofá y quedan en la mira tus
montañas duras y ese coño mojado visitado por tus dedos.
¡Para! Pienso, verte allí me tortura.
Saboreas tus dedos y regresan a tus entraña
rosadita y jugosa.
Gimes, gimes, comienzas a subir y a bajar tus
caderas una y otra vez. Acerco mi lente y observo cómo tu piel está
estremecida, volteas poniendo al frente tu culo.
Maldita la hora en la que cedí grabarte sin
participar.
Veo tus dedos entrar y salir, y yo sólo desearía
que este largo y grueso tronco estuviera dentro de ese rico coño.
Te metes ese gusano loco en tu chimbita una y otra
vez, saliendo húmedo por tus jugos, logro sentir su olor, quiero meterte mi
lengua y chuparme tu gallito, ¡que rica te vez!
¡Quiero castigarte maldita perra!, cómo te atreves
a darte placer, mientras yo muero por metértelo.
Te tocas tus tetas, te mueves, te sientas sobre
ese gran instrumento, veo como te lo clavas en tu coñito, observo ese hollito
chiquito y apretadito ¡quiero pasarte mi lengua, humedecerlo, seducirlo,
tomarlo para mi, romperte!
Bajas y subes, gimiendo nuevamente al balanceo
sobre él, tu rostro evidencia placer desenfrenado.
Bajas y subes lentamente, cabalgando rápidamente
en él.
¡No puedo más! Pienso, cuando veo que te volteas y
nuevamente me ofreces verte así tendida, ofreciéndome tu coño, te lo metes, te
tocas las tetas, te volteas colocándote en cuatro, logro sentir el desespero
por tus orgasmos, estas ganosa, arrecha.
Mañana te doy la recompensa por tu buen
comportamiento, me dijiste mordiéndote tus labios.
Soñare hoy contigo y pensaré en ti, mientras me
adueño de ese inolvidable cuerpo.
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