Recuerdo aquella tarde, sentada en el largo sofá de mi sala, observaba cómo la lluvia se deslizaba por el cristal de mi ventana.
Hacia frió mientras esperaba que mi móvil diera muestras de interés.
Sentí el vibrar, esperaba una voz seductora al otro lado de la línea.
Mi cuerpo anhelaba sentirse vivo, quería un orgasmo en aquella tarde.
- "Ola"- susurré tímida y suavemente, con la voz cortada a causa de la emoción que en aquel momento vivía.
- ¿Cómo estas vestida? - preguntaste
fue en ese instante donde comencé a sentir cosquilleo en mi conchita, a la vez que se humedecieron mis labios vaginales
- Sólo tengo puesto un panti de color rosa encendido y una camiseta ajustada que deja al descubierto cómo mis pezones se ponen duros ante tu pregunta.
- ¿Dónde estas?
- En el sofá de mi sala, estoy semi-acostada con mis piernas recogidas, inquietas moviéndose al son de la lluvia. Y tú, ¿cómo estas vestido?
- Estoy desnudo, acostado en mi cama doble con la luz tenue, escuchándote mientras observo en silencio el canal Playboy.
- mmmm, y qué están presentando, acaso un especial de una deseable chimbita, un culito apretadito; o una historia con escenas de trío, lésbico?
- Estoy viendo Huge Hard Cock, Polla dura.
- Con ese nombre si que mola. Me encantaría estar allí junto a ti, para sacarte hasta la leche. Suspiré suavemente mientras te pregunté qué veías en la pantalla en esos instantes, estaba cachonda y sólo quería un poco de fuego.
- Sutilmente acostada se encuentra Kalani Lei, colocando al descubierto su lindo y húmedo gallo mientras le pasan rápidamente una y otra vez el dedito de la alegría, ella se retuerce y gime. Él comienza a introducirle uno, dos dedos queriendo romper ese coño.
- ¿Te gusta lo que ves?
- Me excita deleitarme viendo ese gallito al descubierto, y cómo él por mi le da su merecido.
- mmm, dime más, ¿qué ves ahora?
- Se acomodan en la parte trasera del auto y el saca una gran polla, para que ella se lo trague todo. Lo saborea, se lo traga, lo chupa, lo disfruta...
- mmm cómo quisiera tenerte aquí, no puedo quedarme quieta, estoy mojada, ganosa.
- Ella se come sus guevas, pasa su lengua en el largo del pistilo, su tronco brilla de tanta chupada. se ha puesto a mis espaldas, tan solo observo ese gran pene introduciéndose una y otra vez por su chimbita. Que culito tan apretadito y redondo, las manos de él lo aprietan como un trofeo..ahh
- Tienes un consolador? me preguntaste
- ¡Si!, y esta a un paso de mi, espérame un segundo. - ya lo tengo en mis manos. ¿Lo escuchas?
- Si, mételo a tu boca, saborea mi chimbo duro, quiero que me sientas.
- mmm déjame metérmelo.
- Aun no, espera.
- Moja tus dedos, pasa la lengua, moja tu chimbita con tus jugos salivales.
- mmm estoy húmeda, navega mi gallo en deliciosos jugos, me toco y no puedo evitar meterme uno, dos, mmm tres dedos, ay me encanta
- Uy mami, quiero verte, te siento mía- quítate la blusa. ¿Tienes web cam?
- Si, pero no debo usarla con un cliente.
- ¿Cliente, mi amor? tu voz ha hecho que me enamore.
- Mi usuario de skype es 123orgasmoxxx.
- Ya te llamo.
- No podía creerlo, llevaba 5 años en la compañía y jamás había compartido con un cliente algo más que llamadas. Pero más asombrosa fue mi reacción al verte, tu color de piel, tus grandes dotes fuertes y erguidas sobresalían en mi pantalla.
- me encantas, cómo te llamas?
- Karen
- Karen, que ricas tetas, tócatelas para mi.
- Pase mis manos una y otra vez sobre mis redondas y duras tetas, sintiendo un placer que explotaba sutilmente entre mis piernas.
- Ponte en cuatro, ¡déjame ver tu coñito y tus nalgas!
- ¡Que delicia de hembra eres! ¡cómo quisiera estar allí, para que me sientas bien adentro.
- Te puse mi culo frente a la cámara, sentía tu respiración agitada. Bajé mi cara para observarte, vi tu mano rodeando tu gran y erecto pistilo. Pasé saliva, era increíble como a tu miembro lo deseaba más que a nada en ese instante, quería brillártelo con mi lengua, aprisionarlo contra las paredes de mi boca.
- Introduce tu dedito, quiero verte como te retuerces de placer.
- Abrí mis piernas para que observaras mi coño. Ahí estaba todo para ti esperando ser penetrado. Mojé mis dedos y uno a uno lentamente los fui introduciendo en mi túnel, aquel que proclamaba tu presencia. mmm no podía evitar moverme, sentía ráfagas intensas dentro de mí, sabía que estabas a punto de estallar, tu respiración era más fuerte y rápida, susurrabas palabras que me encantaban y me ascendían más: "Puta rica" "mi perra" mmm... Tomé el vibrador, y mientras violentaba mi coño repetía tu nombre, dame más, rómpeme... no podía dejar de quejarme, sentía contraer mi gallito y con él, mis jugos vaginales delataban mi orgasmo. No podía dejar de moverme y gritar; ¡Hijo de puta!, repetía ante la dicha que ese día me brindabas.
- ¡Perra! me gritaste cuando salía de ti mi leche; desde aquel momento fui condenada a serlo para siempre.
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